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Texcoco, México
sábado, marzo 28, 2020
Yo, parado frente a la ventana, aquella de cristal con diez divisiones de aluminio color blanco, viendo sin mucho interés las sombras de los árboles y los tupidos arbustos verdes, muy verdes, que yacen en el patio; se escuchan a lo lejos cantos de pájaros y abejas, sí, ¡era...
                                              Capítulo 8 Mi conflicto con Arturo estaba lejos de resolverse. Me refiero a que con él, en la casa, las cosas marchaban casi nuevamente como antes, y...

Flor de Tuna

  Para Rolando Rosas Galicia, Moisés Zurita Zafra y Ariel Sánchez Hernández Capítulo 7 Arturo me ama, de eso no tengo duda. Quisiera olvidar, dejar atrás lo que descubrí de él, pero no puedo. Simplemente no puedo. Y sin embargo, de tanto repetírmela y repensarla, empieza a causarme menos náusea la única...
  Cuando tenía catorce años de edad me enamoré de Leonardo. Él siempre fue un sueño inalcanzable para mí, pues otras niñas lo seguían y éste no les hacía el feo. Los dos íbamos en el mismo salón, lo que era aún peor para mí, tenerlo tan cerca y a la...
  Es martes y viajo en pesero hacia Chapingo, voy dormitando pero voy pensando las cosas que tengo pendientes… mmmm, una de ellas es hacer un escrito para leerlo en la tertulia del viernes, ni duermo ni pienso, por lo que abro de vez en vez los ojos por unos...

Ojos verdes

Fue en un día de esos –tan cualquiera como la vida y en los que Catalina aprovechaba para escaparse de la escuela para vagar por las calles del centro de la Ciudad de México– que conoció a Eduardo Cazares. Catalina tenía 17 años, una pasión por la vida que no...
El abuelo Estaba de vacaciones en San Andrés Coamilpa, el pequeño pueblo de mis padres, cuando cierta noche a alguien se le ocurrió subir a lo alto del campanario de la iglesia, cuya construcción está de por sí en la cima de una pequeña loma, y desde ahí ver la...
Que se una la vista con la imagen y que se una el aire con el cuerpo, que se una lo voz al recuerdo y que se una el deseo a la fantástica voluntad del querer... Ese instante de unión entre la idea y la realidad se suspende en la...
Qué tiempos aquéllos, señor don Simón, cuando el dólar costaba $12.50 y no le habían quitado los tres infamantes ceros a nuestra moneda. Qué tiempos cuando Rodolfo Gómez ganó el maratón de Atenas. Cuando Nueva York rendía homenaje a México gracias a las piernas y al coraje de Germán...
Durante los últimos treinta minutos el número de personas ha disminuido en la plaza central de Osborn. Es evidente que la noche ha avanzado un poco más. Me siento nervioso, impaciente y cansado... De mi chamarra saco y enciendo un cigarrillo, camino de un lado a otro mientras escucho Riders...