Cuando la muerte arrebata la palabra

Melquiades hizo amistad con otro jovencito llamado Lucio Cabañas, que se quisieron como dos hermanitos, desde estudiantes hasta después como maestros. Eran tan unidos que el mismo maestro Lucio llegó a decir que los dos formaban un solo animal político, porque pensaban igual, tenían los mismos sentimientos y las mismas ilusiones: tenían que educar a los pobres para que, organizados, se defendieran de los ricos.

Vuelo nupcial

Acampar no parece mala idea. Crecí en un lugar con ambiente tropical, con un río de arena amarilla y un arroyo con piedras enormes, un Macondo, un pueblo con tres marcadas estaciones condicionadas por la presencia de fenómenos meteorológicos.

“La casa, el cielo y la serpiente” de José Ángel Santiago, memoria frente a la modernidad

José Ángel Santiago (Juchitán, Oaxaca, 1990) ha expuesto en el Museo de Arte Carrillo Gil, el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y en diversos museos y ciudades mexicanas, así como en Inglaterra, Marruecos, Estados Unidos, Vietnam, Indonesia y Tailandia. En 2017 residió en la Villa de Arts de Rabat, Marruecos, donde curiosamente aprendió sobre el color, porque su obra era monocromática. Su trabajo puede apreciarse en distintos formatos y técnicas, el dibujo, el óleo y el fresco, la creta y la sanguina. Recientemente obtuvo el Premio de Nueva Pintura Mexicana en Reino Unido.

Polaridades integradas

A las mujeres se nos pide que nos quedemos quietecitas, que no hagamos ruido, que cerremos las piernas cuando nos sentamos para que no se nos vean los calzones cuando somos niñas y que las cerremos para no embarazarnos cuando somos jóvenes. También se nos pide que no hablemos fuerte, ni mucho, ni muy rápido. Se nos pide que pensemos antes de hablar, que lo que hablemos sea hilado, que tenga sentido, coherencia, que sea lógico, sensato. Algunas se tragan el cuento completo, otras nos lo tragamos un poco y muy pocas no se lo tragan para nada.

Casualidades viales

Enseguida pensé en Pola. Quizá a Pola le encantaría ver esta luna como rojiza, este paisaje de cerros con divisiones de cercas vivas, árboles de cocoite, mulato, bojón, frutales, todo verde. Quizá le habría gustado venir de copiloto disfrutando de la caída de la noche, tomando quizá un café que habríamos comprado kilómetros atrás, o de una cocacola, no lo sé, pero quizá le habría gustado.

Maternidades: ¿arrepentimiento, aceptación o ambivalencia?

Las madres nos cansamos y nos hartamos. Algunas tenemos el lujo o privilegio de descansar de vez en cuando, pero muchas otras no, y tienen que hacer de su vida cuadritos. Mientras un estadio más idóneo no ocurra, sería bueno al menos abrir las mentes y la escucha para permitir a las mujeres hablar de su ambivalencia o de su arrepentimiento sin culpa, sin hacernos sentir seres abominables y raros.