El naufragio y la tormenta
Algo falta en la historia. Es como explicar un naufragio diciendo que hubo tormenta cuando, al amanecer, uno descubre otros barcos todavía navegando.
Algo falta en la historia. Es como explicar un naufragio diciendo que hubo tormenta cuando, al amanecer, uno descubre otros barcos todavía navegando.
Pedir perdón no arregla la silla, pero me ayuda a sentarme de nuevo conmigo, en calma.
Me quedé inmóvil, bajo el velo azul. El mundo se volvió difuso, luminoso, como si lo mirara desde otro lugar.
pero aun así las horas se diluyen, como sal en el mar, se diluyen, / y yo me voy diluyendo también, / me voy desvaneciendo como la neblina
Por eso no me esperaba que viniera, todavía más alto que yo, con su sombrero blanco, pantalón azul y camisa de disculpas. Olía al frescor del agua, a esa hierba que crece en las orillas de los ríos.
Quería incendiar el lugar como un dragón. Comenzaba a inhalar lento, pero cada exhalación era como si un fuego estuviera a punto de salirme por la boca.
A casi dos décadas de distancia, el texto invita a pensar qué se dijo entonces, qué se quiso olvidar después y qué merece ser comprendido de nuevo.
Leer hoy «El retorno del caudillo» no implica regresar al pasado por nostalgia, sino volver a una herida política que todavía organiza buena parte de nuestras conversaciones públicas.