Cementerio de conchas
Yacen ahí en la arena bajo un sol abrazador, algunas mutiladas, otras rotas, desquebrajadas, destrozadas, despedazadas, una a una han quedado en su tumba arenosa, aventadas, arrojadas, lanzadas por las impetuosas olas del mar, del mar, de ese mar que alguna vez fue y ya no será su acuoso hogar.
Yacen allí solitarias, ignoradas, olvidadas, poco a poco fueron acumuladas y en su soledad se apiñan para sentir que aún son algo:
Conchas, caracoles, corales, galletas de mar, todas ellas alguna vez lucieron hermosas, plenas, en su hermoso lecho marino y arrecife coralino; sus sueños, si alguna vez tuvieron, se han desvanecido, se han diluido en la blanca espuma del mar.
