Mar en llamas
Arde el mar
y sus caballos blancos
a galope
huyen despavoridos
y tratan de alcanzar
la orilla de la playa
y la dorada arena
se incendia,
la brisa destila
un sabor amargo:
a ceniza.
Y puedo saber que tú,
que tú,
tú incendiaste el mar
el mar, mi mar;
tus lenguas de fuego
traspasaron
la aquazul piel del mar,
y también mi piel.
Nos calcinamos,
tu fuego vorágine
va recorriendo mi ser,
ha intoxicado mis venas.
Hay fuego al rojo vivo
en mis entrañas
y en el profundo azul del mar,
hay fuego líquido
que nos carcome sin piedad.
Arde mi sangre,
ardo y el mar arde
también…
