Poesía

Despacito se me seca la garganta

Mírame sangrando la nariz la gusanera se ha abierto entre los ojos

Me estoy desgarrando las heridas me estoy divirtiendo con la muerte y tú

terrorífica diosa del aire equidistante luna calamárida tú

anquilosada siempre sobre mis costras me has bebido la nostalgia de los ojos

 

 

Toda tú guarida eterna

déjame secar la magia de mi brazo

que no me han querido recibir entre los montes

ni detrás de las pirámides del canto

tus gemidos que caen silenciosos largos y constantes

y luego tú terrorista de mis voluntades

tú equidistante luna de mareas y dobleces

te sitúas siempre entre mis vértebras

a estallar para dentro las caricias

 

 

No me pude levantar de mi dolencia de mi parduzca

noche de sentirte centinela espera espera espera

la vida nos regala frituras descarnadas al sentirte:

tus senos columpiándose en mis manos tus muslos serenándome la lengua

He sido el maldito pordiosero de tu carne el desvariado

equinoccio que busca alumbrarte las pestañas

No me cautives diosa

No me lastimes relámpago toda tú serás amanecer cuerpo y boca

en esquirlas de vidrio resguardando la cicuta

fría fría la saliva cae entre mis labios ciñéndome tu nombre

hasta cubrirlo todo el mundo y las poluciones de mi alma

 

 

Adán Echeverría

Escritor y poeta yucateco. Este texto pertenece al poemario El ojo gármico.

Adán Echeverría

Doctor en Ciencias Marinas, Posdoctoral Researcher en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California. Autor de las novelas Seremos tumba y Arena.

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