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Texcoco, México
lunes, abril 6, 2020
Autores Publicaciones por Gildardo Montoya Castro

Gildardo Montoya Castro

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Poeta y periodista. Trabaja en la Universidad Autónoma Chapingo y radica en Texcoco.
En mis deseos. Muchas noches toco, timbro, acaricio los pliegues, los límites de tu sueño. Pero: ¿vives? ¿viajas en olvido? Aparece en mis dedos... el miedo. Un pájaro verdadero Voy a construir con tu voz, con tus piernas, con tus senos, un pájaro verdadero; voy a edificar, oírme en ti; allá hacia donde voy; pero alégrate; no viajas conmigo. Alégrate o insúltame, prefiero una verde...
Querido Eusebio: En principio, me permito comentarle con detalle, quizás intrascendente. Cuando recibí su libro, consideré que el sitio más acorde que me animaría a incursionar con vuelo libre por el apasionado paginario que propone, sus 52 tips para escuchar a Mozart, debería ser en la soledad ruidosa de una cantina, allá en Texcoco, donde radico. Supuse que no cometía...
Dicen las malas lenguas (viéndolo bien, no tan malas) que Eusebio Ruvalcaba y yo tenemos un cierto parecido o aire familiar en el rostro; incluso llegan a murmurar que somos carnales, broders ; es más, los ebrios fulanos del viboreo van más lejos: aseguran que somos hijos del mismo padre... Y haciendo cuentas, tanteos, puede que haya mucho de cierto en el rumor, pues...
A Eusebio Ruvalcaba, por la ebriedad                             melómana, su calidez...y  con los mejores                          deseos, vibras lumínicas  por el duro trance                                       de salud que vive en este momento.   En el piano, imprevisto, abrí la tapa: seductora mar, insondable. Oprimí... el pensamiento; recordé a un romántico Robert Schumann, su sonora, trágica, pureza.   Oprimí, deslicé mis dedos, brotó...

Miro, hoy, ayer, antier, el tranquilo paseo de la ya anciana dama del perrito; miro, pienso, pedante el señor, que ella quizá nunca leyó a Anton Chejov...   ¿Pero habrá padecido las mismas peripecias, la helada grisitud, el agrietamiento del alma, los silentes descalabros, el hastío que no cesa, ese doloroso apocamiento; letanía: “pudo ser” “ah, si yo hubiera...”, de los inmortales personajes del escritor ruso?   Admiro, me reconforta, el tranquilo paseo de...

Tal vez prefieras: trazadura, hurdimbre; divagante, astuto, logos consolatorio: un espejismo de la memoria, marina, aventuras, deletrear en otro, lo que vas encontrando en la arena, ir más allá, falta esa palabra; llámalo eco, resonancia, atadura, un dejarte ir donde alguien abre contigo los brazos; no puedes caer; no sabes nada; son dos, esa sangre brotante, multiplicada... No puedes. Giras el faro rumbo al amanecer; giras en cualquier dirección....
    Hermoso e inolvidable mi tío José Adán, hazmerreír de la gente, decía convencido que estaba esperando la nube que habría de llevarlo al cielo con el Señor, donde lo esperaba la verdadera vida... y yo, niño, se lo creía.   Hermoso e inolvidable el cónsul de Lowry, presintiendo el abismo, decía convencido a los policías del horror: “Veo que la tierra anda; estoy esperando a que...
Eterno retorno Allá, en el agua, la tierra, donde nací. Soy agua, sin tierra; y pensar que no todos podemos caminar encima del agua; sin tierra ni solar, escribo en el agua. Espejo es el agua Espejo es el agua va y viene. Espejo es el agua, ventana, el viaje de un hombre que mira, escucha, cómo sucede, cómo respira, sueño, el rostro de...
A falta de flores ¿Cuántos perros habré encontrado muertos, expulsados en el sueño del camino? A falta de flores, ofrendo un saxofón en desconcierto, el que fui y soy: mi ebrio ladrido timorato. Yo te pregunto, colibrí, ilusión del aire: ¿se escucha todavía el latido de mis pasos?   Gildardo Montoya Castro Poeta y periodista. Trabaja en la Universidad Autónoma Chapingo y radica en Texcoco.