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Acerca de Muñequismo perféctico de Sara Tonatiúh (síntesis)

Después de charlar detenidamente con Sara sobre su proceso creativo, y de confrontarme con su obra, he llegado a la conclusión de que su labor artística tiene una relación mucho más íntima con la concepción mágica y simbólica del objeto, que con la norma académica que ha regido la historia del arte, y que actualmente rige al llamado “Arte contemporáneo”. Si bien es cierto que se podrían hacer relaciones discursivas entre la obra de Sara y otros artistas contemporáneos, tales como Edward Kienholz, los hermanos Chapman, Jan Svankmajer y muchos otros más, pienso que la diferencia central entre ellos y Sara Tonatiúh, es que su intención artística está más inclinada a convertir un objeto desechado por la sociedad en un objeto con “vida mágica”, mediante un ritual en el que, como ella señala, “Escucha en trance lo que las muñecas quieren ser”, lo cual es una aseveración muy similar a la que haría un ferviente escultor de cristos, cuya intención no es “crear” la obra a partir de la madera, sino más bien “revelarla” del bulto. Los artistas citados han pensado su obra como objetos dependientes de su individualidad, y creados para insertarse en el paradigma artístico, mientras que Sara considera que las muñecas tienen vida e independencia propia, pues les ha dado un nombre, pero no las ha firmado.

Es claro que la gama de temáticas que Sara trata en su trabajo es muy variada, pues va desde su vida personal, hasta la crítica social. Sin embargo, encuentro algunas constantes en su obra: -La gran mayoría de sus muñecas se nos presentan desnudas física y espiritualmente, afrontando al espectador y mostrándole el doloroso martirio que les ha impuesto una realidad que las ha torturado con premeditada crueldad. -Cada una de estas muñecas lleva una inscripción en su cuerpo que contrasta con los sardónicos títulos que Sara ha elegido para sus muñecas, y es como si estas palabras en sangre, reflejaran sus más profundos anhelos, pero a la vez mostraran el epitafio que les ha inscrito el destino con perverso sentido del humor. Es en este sentido, que el efecto mágico que busca Sara sea tal vez el de encontrar la conciliación mediante la catarsis de un agudo sufrimiento, no para ser admirado morbosamente como tal, sino más bien para advertir e incitar al espectador a reflexionar en el porqué de su dolor. He aquí pues, que estas muñecas vienen como traídas del reino de las almas atormentadas para reclamarle al ciego mundo su crueldad e incomprensión, y son como cristos femeninos o ángeles atrapados, que desean ser liberados y despojarse de su cruz para volar en libertad.

Héctor Celis Martínez Laura Pamela Aguilar Ochoa nació en el Distrito Federal un 26 de junio de 1986. En su adolescencia se sintió atraída por la fotografía y a los 14 años, cuando cursaba la secundaria, se inscribió en el diplomado de Fotografía que ofrecía el Centro Morelense de las Artes, terminando éste a los 17 años, con dos exposiciones y con sus fotografías en un libro publicado por la uaem. En la Universidad del Claustro de Sor Juana resolvió todas sus dudas acerca de ella misma y del arte

Por: Sara Tonatiúh