Te vi cruzando el mar a nado
Ciudad tan complicada
hervidero de […]
E. H.
“Te vi cruzando el mar a nado”.
Cruzan, entonces, imágenes
llevándome a delinear la figura
que detona el deseo
entre tu piel y tu sonrisa.
Catarsis: génesis de todo movimiento.
El mundo, así, se detiene
en tanto recorro todo el universo
contenido bajo el instante mismo
en que la humedad en el
vértice, entre tus piernas, crece.
Su aroma natural
estalla contra mis pupilas
provocando lo que ya se por sí
está recorriéndome
encendiendo mi sangre.
No hay historia contada
o por contarse
que pueda narrar
el movimiento de tus caderas
llenas de mis manos.
Tampoco cabe el lenguaje
para describir la mirada
que eriza tu piel
que pretende clavarse
en el recuerdo
y con ello excitarse
cada vez que te evoca.
Ciudad Monstruo, camino de vuelta, abril 09/26
