Están tensando la cuerda
Los ataques al Dr. Francisco Zamudio Sánchez dentro de la Universidad Autónoma Chapingo no son nuevos. En diferentes tiempos ha sido sujeto de críticas y ataques a su persona por parte de varios consejeros universitarios que se han enquistado en esa instancia de gobierno, donde se refugian ante la incapacidad de lograr un espacio de reconocimiento en el ámbito académico, científico o cultural. Cuando se le incorporó al equipo de trabajo de la administración 2015-2019 no faltó quien se atreviera a hacer llegar información sobre lo poco recomendable de esa decisión. Recuerdo que un consejero universitario, que aún lo es, expresó sus razones para no estar de acuerdo con su nombramiento, fincadas en un supuesto “desdén” que tuvo el Dr. Zamudio hacia el CU, al rechazar la distinción de Profesor Emérito que, de acuerdo con ese consejero, se le había otorgado a propuesta de algunos profesores de su departamento.
En ese momento se defendió la decisión de invitar como colaborador a quien se consideraba útil a la propuesta de trabajo de esa rectoría, encontrándose después que, entre sus detractores, también había algunos colaboradores que ahora identifico como traidores. La ratificación de los directores generales que se propusieron para integrar al equipo de trabajo fue retrasada de forma deliberada de acuerdo con los intereses de los consejeros universitarios, quienes aprovechaban esa situación para acusar al rector en turno de no proponer su ratificación, cuando ellos eran los que la retrasaban. Ese proceder solo mostró de cuerpo entero su nivel de deshonestidad y perversidad que ejercen algunos consejeros sin ningún recato, incluso mostrándose orgullosos de esa característica personal.
Ese argumento de “desaire” mostrado por el Dr. Zamudio hacia el CU me llamó la atención, pero al revés. De ser cierta esa versión, la vi como un acto de honestidad, sencillez o cordura de un profesor que no actúa como otros que se “auto proponen” para ser reconocidos como profesores eméritos, vitalicios o que simplemente piden una constancia por dar una plática sugerida por ellos mismos, solo para satisfacer su ansiedad de reconocimiento público. Rechazar un nombramiento que no fue pedido parece un acto de honestidad y rectitud con ciertos principios. No fue hasta ahora cuando conseguí la carta del Dr. Zamudio con la que rechazó su reconocimiento, encontrando que los argumentos que ahí plantea para hacerlo son bastante entendibles. Lo central es que lo hizo por no estar de acuerdo con la elección del Coordinador de Posgrado, en la que se dio el nombramiento al candidato que sacó menos votos. Sobre todo, menciona que, cuando surgió ese problema, se le impidió hablar en el pleno del CU para fundamentar su desacuerdo, mostrando esa instancia su capacidad de imposición y fuerza para violar los derechos humanos, conducta que, por cierto, ha sido mostrada en varias ocasiones, llegando incluso a juzgar a algunos universitarios a puerta cerrada, en sesión secreta.
El documento, “Mensaje de Francisco José Zamudio Sánchez”, es una carta sin fecha que fue leída por un buen estudiante, en su momento distinguido con el “Premio Estado de México de la Juventud”, la que es muy clara en sus inquietudes. Hasta ahora entiendo por qué el CU nunca sometía su ratificación como Director General de Investigación y Posgrado y, cuando lo hizo, no fue aprobada sin argumento válido alguno. Recuerdo que, cuando se propuso la ratificación de directores generales, la mayoría de los consejeros universitarios propuso tomar la decisión sin que se discutiera el asunto, actitud que no se les permitió por ser antinatural, aunque al final obtuvieron los mismos resultados al no ratificar a tres directores generales y a un subdirector, afectando el funcionamiento universitario. La decisión de no ratificación al Dr. Zamudio como Director General quedó plasmado en el acuerdo 1,036-8 (20-2-11) tomado el 6 de junio 2016, es decir, a trece meses de haber asumido el cargo. Recuerdo que en esa sesión se logró que se discutiera el asunto, pero en realidad, cuando el postulado tomó la palabra para reiterar su plan de trabajo, la mayoría de los consejeros se levantaron de su asiento “creándole un vacío al orador” durante la sesión, regresando solo para levantar la mano derecha durante la votación. En la misma sesión les fue reclamado su proceder por su falta de ética profesional y respeto al orador, mostrando su mayor malestar cuando se les señaló que era una lástima que reflejaran la educación que habían recibido en su casa.
Hoy, 27 de junio del año 2025 por la tarde, con sorpresa circula en las redes sociales un documento, al parecer oficial, del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma Chapingo, en el que se informa la rescisión de contrato al Dr. Zamudio que, aunque no indican las razones para hacerlo, no es muy difícil intuir por qué. La imposición de las modificaciones al Estatuto Universitario desde el CU, que lo han llevado a niveles de degradación al no haber incorporado la no reelección de consejeros universitarios que lo utilizan como un botín político, ha convertido al Dr. Zamudio en una figura central al insistir que se discuta este asunto en la comunidad universitaria, inquietud que muchos compartimos y exigimos el respeto a las firmas de varios miembros de la comunidad universitaria que fueron ninguneadas en el CU, al estilo característico de quienes practican la imposición ante su incapacidad de negociación.
Los golpeadores del CU utilizan con perversidad el arma perfecta para destruir vidas académicas
Esta rescisión de contrato es una prueba de fuego para quienes no estén de acuerdo con tolerar este tipo de atropellos, porque deberán tomar la decisión de defender a uno de sus agremiados o enconcharse en su indiferencia frente a actos de este tipo, esperando pacientemente que les llegue la misma suerte. De nueva cuenta, los golpeadores del CU utilizan con perversidad el arma perfecta para destruir vidas académicas, que consiste en tomar esta decisión justo una semana antes de terminar el semestre, porque saben que todos los profesores están cumpliendo con terminar el mismo y difícilmente ocurrirá un aglomeramiento de defensa para el profesor en estos momentos. Se sigue la filosofía de Maquiavelo para golpear a los enemigos políticos en el momento justo en el que no hay ninguna posibilidad de defensa. Incluso, quien tomó la decisión de este tipo de actos, seguramente consideró la posibilidad de que el Dr. Zamudio emprenda una denuncia legal ante instancias externas con la posibilidad de ganarle a la institución, pero, como ha dicho en otras circunstancias uno de los directores generales actuales, “por lo pronto se le da un calambre”.
La rescisión de contrato es una prueba de fuego para quienes no estén de acuerdo con tolerar este tipo de atropellos
Si la cobardía, indiferencia o individualismo de los universitarios deja pasar este tipo de actos presuntamente de abuso de autoridad, y acepta que esa conducta sea la que prive en la vida universitaria, no le extrañe que la frivolidad que domina ahora en la institución sea la nueva característica adoptada por esta noble institución en la que se ha perdido, entre otras cosas, la formación con compromiso social hacia los productores menos favorecidos del país. Solo seguiremos formando profesionistas agachones que se desempeñarán subordinados a las empresas transnacionales, pensando solo en su propio beneficio.
Para quien promueva este tipo de abusos de autoridad, solo habrá que recordarle uno de los principios populares que señala que “los carniceros de hoy serán las reses mañana”.
San Bernardino, México; 27 de junio del año 2025, 23:22 horas.
