Despacito se me seca la garganta
Mírame sangrando la nariz la gusanera se ha abierto entre los ojos
Me estoy desgarrando las heridas me estoy divirtiendo con la muerte y tú
terrorífica diosa del aire equidistante luna calamárida tú
anquilosada siempre sobre mis costras me has bebido la nostalgia de los ojos
Toda tú guarida eterna
déjame secar la magia de mi brazo
que no me han querido recibir entre los montes
ni detrás de las pirámides del canto
tus gemidos que caen silenciosos largos y constantes
y luego tú terrorista de mis voluntades
tú equidistante luna de mareas y dobleces
te sitúas siempre entre mis vértebras
a estallar para dentro las caricias
No me pude levantar de mi dolencia de mi parduzca
noche de sentirte centinela espera espera espera
la vida nos regala frituras descarnadas al sentirte:
tus senos columpiándose en mis manos tus muslos serenándome la lengua
He sido el maldito pordiosero de tu carne el desvariado
equinoccio que busca alumbrarte las pestañas
No me cautives diosa
No me lastimes relámpago toda tú serás amanecer cuerpo y boca
en esquirlas de vidrio resguardando la cicuta
fría fría la saliva cae entre mis labios ciñéndome tu nombre
hasta cubrirlo todo el mundo y las poluciones de mi alma
Adán Echeverría
Escritor y poeta yucateco. Este texto pertenece al poemario El ojo gármico.
