¡En fin, la hipotenusa!
Navego / entre / la suma / de los cuadrados / de los catetos…
pero aun así las horas se diluyen, como sal en el mar, se diluyen, / y yo me voy diluyendo también, / me voy desvaneciendo como la neblina
No sé mucho / y me apena saberlo apenas / que estás en mí / cuando cierro los ojos / y no quiero abrirlos.
Un paliacate teñido de noche, / un par de ojos que vean más allá, / historias fantásticas, / kilos de ingenio / y venas con chispa.
Cómetela como naranja o mandarina y sentirás el néctar de sus gajitos explotándote en tu ajeada vida.