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A Eusebio Ruvalcaba, por la ebriedad

                            melómana, su calidez…y  con los mejores

                         deseos, vibras lumínicas  por el duro trance

                                      de salud que vive en este momento.

 

En el piano, imprevisto,

abrí la tapa:

seductora mar, insondable.

Oprimí… el pensamiento;

recordé a un romántico

Robert Schumann, su sonora,

trágica, pureza.

 

Oprimí, deslicé mis dedos,

brotó…

Gildardo Montoya Castro

Poeta y periodista. Trabaja en la Universidad Autónoma Chapingo y radica en Texcoco.

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