A Eusebio Ruvalcaba, por la ebriedad
melómana, su calidez…y con los mejores
deseos, vibras lumínicas por el duro trance
de salud que vive en este momento.
En el piano, imprevisto,
abrí la tapa:
seductora mar, insondable.
Oprimí… el pensamiento;
recordé a un romántico
Robert Schumann, su sonora,
trágica, pureza.
Oprimí, deslicé mis dedos,
brotó…
