LiteraturaPoesía

Yo, el otro

Se ha partido la noche, como un cascarón blando y oscuro, dejando al descubierto la luna de garfio creciente. La viscosidad de las estrellas baña mi camino caviloso por las vías del tren. Texcoco nocturno es un lobo hambriento con las fauces abiertas y yo me adentro en él. Soy un hombre perdido, un hombre solo, el silbido enmudecido del silencio, el canto de alguien que me crea con sus versos y con sus rimas de oro. No soy el que pienso ser, sino otro.

Extracto: Texcoco nocturno es un lobo hambriento con las fauces abiertas y yo me adentro en él.

Por:  Raúl Orrantia Bustos