Opinión

La hora ha sonado: Alto a los proyectos (anti)socioambientales en el territorio magueyero-pulquero*

«Por mi raza hablará el espíritu del pulque»

José Vasconcelos

En este breve discurso pretendo responder dos preguntas:

Primera: ¿Cuál es la alternativa frente al proyecto de construcción de un parque fotovoltaico en Epazoyucan y Singuilucan, Hidalgo?

Segunda: Y, en su caso, ¿quiénes son los responsables de impedir que ese parque se instale?

Contesto la primera:

El cultivo del maguey tiene ventajas competitivas extraordinarias a nivel social, en el ámbito productivo y ambientalmente. Es de una mayor rentabilidad y es, además, un cultivo cien por cien sustentable y compatible con los ciclos de la naturaleza —piénsese en el recalentamiento de la Tierra y el mayor extremismo del cambio climático—. No podemos olvidar —los actuales desastres nos lo han recordado— que vivimos en la edad del riesgo.

Los pueblos de la región magueyera-pulquera del Altiplano no pueden permitir, por ningún concepto, que se instalen proyectos de este tipo u otros igualmente nocivos. Deben más bien exigirle al gobierno federal y a los estatales un programa especial —integral— que proporcione los recursos —créditos blandos a largo plazo—, asesoría técnica, ingeniería social, que impulsen el enorme potencial que encierra el cultivo del árbol de las maravillas, en asociación con muchas otras especies —como lo muestra la tecnología de punta del metepantle—, y con ganadería menor: cunicultura, ovinos, aves, porcicultura, haciendo posible convertir nuevamente a la bebida de los dioses, si no en la principal, al menos en una de las más importantes bebidas nacionales, junto con sus derivados: el destilado de pulque —que se destinaría principalmente a la exportación—, miel e inulina. Estos subproductos se pueden convertir en una fuente de ingresos adicional para todos los pobladores —en términos de empleo—, por los encadenamientos hacia atrás y hacia adelante que suponen tales agroindustrias.

Hoy mismo, por lo demás, ya se cuenta con la tecnología de la geolocalización —drones, interpretación, fotogrametría—, y fácilmente podría hacerse un reordenamiento espacial —territorial a escala de predio— e ir creando una división del trabajo entre tlachiqueros, acopidores de aguamiel-tinacaleros, destiladores y productores de miel e inulina.

A futuro, con un proyecto inteligente se puede crear una estructura cooperativa —como las existentes en Japón— y asegurar que todos sus integrantes, lo mismo que quienes vivan en esa región pulquera-magueyera sean participes de un justo beneficio y estén en aptitud de seguir disfrutando de su buen vivir. ¿En qué consiste este? En poder rememorar su historia prehispánica, novohispana y contemporánea; en reproducir —reinventándola— su cultura, tradiciones, usos y costumbres, mantener sus festividades sacroprofanas, profesar su religiosidad popular, disfrutar de su culinaria; elementos todos que según sabemos están asociados a nuestros más preciados emblemas: el maguey y el pulque.

Respondo a la segunda pregunta.

¿Cómo pueden reaccionar las comunidades pueblerinas amenazadas?

Si este proyecto se lleva al cabo, la culpa no será de la Federación, el gobierno del estado de Hidalgo, o el Consejo Coordinador Empresarial; la culpa recaerá en los habitantes de los pueblos y comunidades amantes del cultivo del maguey, el pulque y sus derivados.

México no puede seguir regalando nuestros espacios rurales a empresas extranjeras con el pretexto de que vienen a invertir y a crear empleos. Esto es una patraña. Basta con que observemos los desastres que se han provocado con los (mega)proyectos eólicos, mineros o de hidrocarburos.

Las empresas Baugwa, Kenergy y Dhamma Energy que pretenden beneficiarse —beneficio por despojo— de la instalación de este parque no solo impactarían negativamente los agroecosistemas —agricultura, ganadería, fauna silvestre, los suelos con vocación forestal—, sino provocarían una desconexión o una segmentación en el complejo de las acciones, relaciones, interacciones sociales en las comunidades asentadas no sólo en los municipios de Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala, sino en un área mucho más vasta, porque se trata de una de las partes de la región magueyera-pulquera, más importantes de nuestro país.

El maguey y el pulque en México ya fueron golpeados en el pasado por la industria cervecera y gobiernos miopes y renegados; hoy no podemos permitir que se les aseste un golpe más. El gobierno, en sus tres niveles, no puede ponerse al servicio de corporaciones locales como la industria cervecera, o extranjeras dedicadas a supuestas energías verdes que ya demostraron su fracaso en Europa.

Ahora bien, ¿a quién corresponde impedir que este y otros proyectos con sus lamentables consecuencias se construyan?

¿Al gobierno Federal? ¿A los gobiernos de los estados? Por supuesto que no. Estos gobiernos están para representarnos, no para decidir por nosotros, los ciudadanos del campo. (Con el pueblo todo, sin el pueblo nada). Es a estos, a todos los amantes del maguey y el pulque, a los que corresponde hacer una defensa decidida del territorio magueyero, tope hasta donde tope. Se tiene que seguir convocando —tal vez por municipios— a todos los habitantes del Altiplano —los estados de Hidalgo, Tlaxcala, Edomex y Puebla—, a reunir una fuerza multitudinaria —acción multitudinaria colectiva—, para parar este o cualquier otro proyecto que atente contra el medio ambiente, o contra el mundo de la vida de los cultivadores de maguey, los tlachiqueros, tinacaleros, expendedores y consumidores de esta nuestra bebida nacional por antonomasia.

(Ex)hacienda Chapingo, octubre 17 de 2025.


Sesión de preguntas

Una respuesta en bloque.

Xanath

Aclaro: no quise poner la referencia documental (para no recargar el escrito) del término “recalentamiento de la Tierra”, que equivale a efecto invernadero, empleado por Giovanni Sartori y Gianni Mazzoleni, en su libro La Tierra explota (Taurus, 2003).

En cuanto a las propuestas debo decirte que es un texto dirigido a un público familiarizado con estos asuntos y producto de largas estancias de trabajo que he tenido con estos productores.

Era necesario destacar las bondades del maguey y el pulque como algo que supera con creces cualquier otro proyecto de inversión que busque un mayor bienestar para estos pobladores.

El maguey tiene múltiples propósitos: reforestar: resiste cualquier inclemencia del tiempo: bajas temperaturas que se acentúan con las heladas en la temporada invernal, sequías severas, plagas —el picudo ya se controla con agrohomeopatia, una sustancia no tóxica—; evita que los suelos se erosionen con las lluvias torrenciales, sirve como cortina rompevientos y evita que la lluvia o el viento derriben el maíz y muera la planta, protege y propicia la fauna silvestre; cuando se adopta el metepantle —verdadera tecnología de punta—, hace posible los cultivos asociados —con su diversidad de especies y variabilidad genética—; produce aguamiel con la cual se elabora la bebida de los dioses; otros derivados son la miel de aguamiel, el destilado de pulque, parecido al tequila y al mezcal, pero que no contiene el alcohol metílico de estos, e inulina, un ingrediente empleado en los alimentos preparados industrialmente; produce pencas para barbacoa, etc. Los pequeños y medianos productores de maguey pueden igualmente fortalecer su economía familiar atendiendo animales como conejos, aves, borregos o cerdos. Con algunos cursos de capacitación para todos, el manejo se facilitaría.

Todo esto no es solamente una cuestión de carácter económico o ambiental, sino que está estrechamente ligada a la vida cotidiana de estas comunidades pueblerinas, a su complejo de acciones-relaciones-interacciones sociales, su cultura, tradiciones, usos y costumbres, gastronomía, etcétera.

Un parque fotovoltaico como el que se pretende instalar no sólo impactaría negativamente los agroecosistemas y ese complejo de relaciones sociales, sino que el buen vivir de las comunidades se vería interrumpido.

A futuro, empleando las herramientas tecnológicas que ahora se tienen, es posible planificar —no como en la Rusia Soviética sino como en la actual China—, racionalizar la distribución espacial de la reproducción del agave pulquero, aumentar exponencialmente su población —empleando todos los métodos para su propagación— y asegurar una correspondencia de esta especie con las agroindustrias derivadas. Supletoriamente, con el concurso de los especialistas, crear estructuras cooperativas como las que operan en Japón.

Tenemos un egresado que se fue a este país y ahora se ha convertido en un experto en cooperativas, y también todo un programa de doctorado en la materia, en el Departamento de Sociología Rural de la Universidad Autónoma Chapingo.

Este proyecto —el fotovoltaico—, cuyos beneficios se obtendrían despojando a las comunidades de una parte considerable de su hábitat —territorio—, abarcaría cientos de hectáreas —por ahora 400—, con el peligro de seguir expandiéndose en el futuro.

Cuando se estaba construyendo el aeropuerto de Texcoco, en un solo municipio —en Tepetlaoxtoc—, se destruyeron 60 cerros; otro ejemplo de obtención de ganancias por despojo. Entonces nadie protestó, pero el daño fue inmenso.

Se impone una interrogante: si los proyectos fotovoltaicos buscan utilizar la energía solar, ¿por qué no los instalan en esos cerros?

En Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala las superficies que pretenden ocupar los usurpadores son terrenos agrícolas y forestales que forman parte del ecosistema del territorio magueyero. El gobierno local les quiere dar trato de terrenos baldíos.

A estos pobladores, les prescribo en mi discurso que recurran a las acciones colectivas multitudinarias porque técnicamente es la estrategia más efectiva para impedir que les impongan contra su voluntad ese proyecto, que es adverso y contrario a sus intereses.

Esta estrategia la fundamento en el Artículo 39.° de la Constitución, según el cual el pueblo tiene en todo momento el inalienable derecho de modificar su forma de gobierno. O sea, que la soberanía reside en el pueblo; no en el gobierno.

Y según el Artículo 5.° de la misma Constitución, se establece que por pérdida de confianza podrá aplicarse la revocación de mandato: la posibilidad de remover de su cargo a los titulares del poder ejecutivo, en los tres niveles de gobierno, cuando estos contravengan los intereses de la mayoría de la población.

Casualmente es esto lo que está sucediendo con el gobernador del estado de Hidalgo, el secretario de la Sader (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural | Gobierno) de la entidad, y los presidentes municipales de los municipios de Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala: están actuando a espaldas de los ciudadanos que habitan en esta región de las verdes magueyeras, y en menoscabo de sus intereses.

En México, en nuestra actual normalidad democrática, hay identidad entre pueblo y gobierno: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”, dice el eslogan.

La democracia, recordémoslo, es el poder del pueblo.

* Discurso preparado para ser leído en la inauguración del IX Congreso Regional del Maguey y el Pulque.