De dos en dos
Para Tobías Leal y Eusebio Ruvalcaba. Porque en ese orden aparecieron y también, en ese orden nos dejaron Yo quiero ser llorando el hortelano…
Miguel Ángel Leal MenchacaPara Tobías Leal y Eusebio Ruvalcaba. Porque en ese orden aparecieron y también, en ese orden nos dejaron Yo quiero ser llorando el hortelano…
Miguel Ángel Leal MenchacaEusebio: un escritor de verdad, Magaña dixit Conocí a Eusebio Ruvalcaba cuando era un prometedor dramaturgo. Inició bien por el camino de los grandes…
Eduardo Villegas GuevaraDicen las malas lenguas (viéndolo bien, no tan malas) que Eusebio Ruvalcaba y yo tenemos un cierto parecido o aire familiar en el rostro;…
Gildardo Montoya CastroTodo hombre tiene derecho a escuchar música cuando esté en el límite de la vida y contemple el advenimiento de la muerte. Unas cuantas…
Eusebio RuvalcabaEscurrido el cuerpo ya hasta del río que dicen se hizo en la vileza del verdugo. Escurrido de sus huesos, del polvo que ha…
Rolando Rosas GaliciaA Eusebio Ruvalcaba, por la ebriedad melómana, su calidez...y con los mejores deseos, vibras lumínicas por el duro trance de salud…
Gildardo Montoya CastroFue borracho, mujeriego y cleptómano. También, hombre disciplinado, cuya grandilocuencia era no ser grandilocuente. Durante 40 años, que son los que le dedicó a…
Marcial Fernández1 La señorita Silvia que en realidad se llamaba Cleofas, era una mujer, poco agraciada, de cara ancha y brillosa. Tenía un vientre inflamado…
Laura Soto Ortega¿Te casarías con una puta? Es una pregunta de hace poco más de veinte años. Me la hizo el gerente de la empresa donde…
Raul de León AlcocerCórdoba, Argentina 2014 Llegó el Sábado de Gloria de la Semana Santa, dormía profundamente en una habitación compartida en un hotel con un grupo…
Antonio Aguilar Buelvas