Yo, el otro
Se ha partido la noche, como un cascarón blando y oscuro, dejando al descubierto la luna de garfio creciente. La
Se ha partido la noche, como un cascarón blando y oscuro, dejando al descubierto la luna de garfio creciente. La
Eres ideal, perfecto, lindos ojos de un ángel,
como si en una penumbra apareciera una luz.
Lindos son los estilos, estilos que enmarcan nuestros pueblos, con tejidos típicos, con puntos definidos, como un prado de flores coloridas.
Bebo esencia de caléndula,
prendo fuego en mis entrañas.
I Trepas ladridos de jaurías nocturnas hasta alcanzar un borde. Las púas perforan tus palmas, salen por tus nudillos como
No quiero dejar pasar la puerta
tras la cual ya me espera tu sonrisa.
El estruendo de las horas se acumula en vidriosas
impiedades, transcribe requiebros en delirios ulteriores.