Ahora mismo
Deberías abandonar este poema y escribir el propio con tu vida, alejarte de esa habitación y no estar solo, sólo leyendo. El ahora es más que palabras; el ahora yace en un beso, en una lágrima, en el sudor del trabajo verdadero. La Historia trascurre afuera; tú únicamente la estás mirando. Si deseas que en realidad te pase algo: estar triste de veras o de veras enamorado, ¿por qué sigues leyendo, por qué sigues allí sentado? Anda, sal fuera; olvida la pluma, que tal vez a ti, Raúl, es a quien hablo.
