Poesía

Miro, hoy, ayer, antier, el tranquilo

paseo de la ya anciana dama del

perrito; miro, pienso, pedante el

señor, que ella quizá nunca leyó a

Anton Chejov…

 

¿Pero habrá padecido las mismas

peripecias, la helada grisitud, el

agrietamiento del alma, los silentes

descalabros, el hastío que no cesa,

ese doloroso apocamiento; letanía:

“pudo ser” “ah, si yo hubiera…”, de los

inmortales personajes del escritor ruso?

 

Admiro, me reconforta, el tranquilo paseo

de la ya anciana dama con su perrito.

Gildardo Montoya Castro

Poeta y periodista. Trabaja en la Universidad Autónoma Chapingo y radica en Texcoco.

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