En la ciudad de Puebla, donde siempre se pueden encontrar ángeles o camotes, mi querido amigo Mario Calderón nos entregó cuatro volúmenes de su autoría, todos sumamente disfrutables y sugerentes: Historia y cultura de México a través del lenguaje (Ed. Eón-The University of Texas at El Paso-buap, México, 2010. 134 pp.), la segunda reimpresión de su libro de cuentos Donde el águila paró (Ed. buap, México, 2010. 158 p.), La luz del topacio. Ensayos sobre el cuento mexicano de la segunda mitad del Siglo xx (Ed. buap, México, 2010. 128 p.) y Heptaedro. Ensayos sobre literatura mexicana de la mitad del Siglo xx (Ed. Eón-The University of Texas at El Paso-buap, México, 2010. 166 p.), donde él funge como coordinador. En el primer libro mencionado, haciendo uso de las enseñanzas de Karl Jung que señala que lo de afuera también es significativo para el ser humano, Calderón analiza concienzudamente lo que ha sido el entorno de nuestro país y sus simbolismos. Un caso significativo es cuando señala que en mil quinientos y feria un Carlos (V de Alemania y I de España) derrotaba a un Cuauhtémoc, a través de un sujeto barbón llamado Hernán Cortés y 500 años después un Carlos (Salinas de Gortari), a través de otro barbón (el jefe Diego), derrotaba a otro Cuauhtémoc (Cárdenas), y así hay varios casos por el estilo. El segundo título, Donde el águila paró, es un libro de cuentos y relatos donde se reúnen temas tanto citadinos como campiranos, destacando un cuento que siempre me ha gustado “Yo soy mexicano, muy”, donde se narra la seducción de una jovencita por parte de un “mojado” que acaban de lanzar de los “united” y es, sencillamente, un texto de antología que nos señala cómo se dan las cosas y que hace real el viejo proverbio: “Ya lo dijo el Padre Bruno,/ en una célebre morserga:/ culito que es para uno/ solito viene/ y se entrega.”
Ahí mismo en la bella ciudad de Puebla recibí el número 140 de Crítica. Revista Cultural de la Universidad Autónoma de Puebla, correspondiente a octubre-noviembre de 2010, la cual como siempre tiene un contenido de lujo, con artículos y ensayos sumamente interesantes. No hay desperdicio en este número. También recibimos Uni. Diversidad. Revista de Cultura y Pensamiento de la buap, el número 1, correspondiente a septiembre-noviembre del 2010, con un muy buen contenido y diseño.
En la entrega anterior consignamos la muerte de dos nayaritas ilustres, nacidos ambos en Acaponeta: Alí Chumacero (1918-2010) y Héctor Gamboa (1934-2010), pero me quedé corto con muchos detalles del segundo autor, el maestro Gamboa, escritor, periodista y abogado, representante de Nayarit en el Distrito Federal, durante el sexenio del gobernador Rigoberto Ochoa Zaragoza, uno de los líderes de la ctm, a quien cuando le preguntó Rafael Tovar y de Teresa, titular del Conaculta que cuándo nombraría al director del Instituto de Cultura de Nayarit, contestó: “Hoy no faltará algún mariconcito para ponerlo en ese puesto”. Aparte de las obras que mencionamos, dos de ellas sumamente importantes por la información que manejaba: A vuela pluma y Va de nuez... publicadas por Ediciones La Rosa Blindada, SC., nos faltó mencionar una auténtica joya: Redes (Ediciones La Rosa Blindadam SC, México, 1998. 380 pp.), donde nuestro autor explica una correspondencia, una red sumamente intensa entre escritores que parecerían profundamente disímbolos como Maiakowsky con Akatugawa y Jorge Cuesta, por ejemplo, o entre Mishima, Torres Bodet y Esenin, al igual que Virginia Wolf con Alfonsina Storni. De dicho volumen, Severo Mirón que sabía mucho de libro, en el diario El Universal lo mencionó como “un libro verdaderamente impresionante”. En dicho volumen hace gala de lo que ya sabíamos: poseedor de una gran cultura, capaz de lograr una síntesis prodigiosa de sus lecturas y en sus libros eso notamos y, de verdad son precisamente un compendio de conocimiento de los clásicos griegos y latinos y de los autores contemporáneos más significativos, lo que habla bien de ese dechado de conocimientos que poseía y del que echaba mano a la menor provocación para animar las ricas y vigorosas charlas que él sostenía.
El desconocido, Corazón de acero y El pasado me condena son los libros del finado Raúl Rodríguez Cetina (1953-2009) que la Editorial Plaza y Valdés ha puesto en circulación a partir del año 2002 y hasta el 2009. El escritor yucateco quien recién acaba de cumplir un año de fallecido, fue recordado en un acto en la Sala de Lectura Xavier Villaurrutia del inba, el pasado 8 de diciembre, organizado por su amigo (y nuestro también) Ignacio Trejo Fuentes (por cierto, Nachoti, te acompañamos en tu dolor por la pérdida de tu señor padre), participando Edgar Escobedo Quijano, Humberto Guzmán y quien esto escribe. El primer título mencionado fue su primera novela y llegó con ella a la Dirección de Literatura del inba en los lejanos años setenta. Yo era el encargado de actividades y se le programó una presentación con coctel y todo. A partir de ahí nos volvimos amigos, convivimos y combebimos durante muchos años, luego nuestra amistad decayó pero finalmente prevalecen los buenos tiempos ante los malos y sigo pensando en que mientras fue mi amigo fue el mejor tiempo, porque la amistad también es saber de los buenos y malos tiempos. Queda el recuerdo siempre grato del querido “Saritísima” o “Sarita Montiel”, como le decíamos en confianza. Sus libros están marcados por lo autobiográfico y de
bemos de reconocer que Raúl se supo librar de la desdicha, de ser un niño de la calle, de sufrir por una violación y el maltrato de su padre. Hizo una obra muy digna y respetable y es un escritor que vale la pena leer porque, guardada toda proporción, es una especie de Jean Genet y su obra como una Nuestra señora de la flores, mexicana.
No podemos dejar de mencionar que en el fatídico 2010 falleció nuestro querido amigo Miguel Ángel Hernández Rubio (a) “El maik” (1951), a quien conocimos en el Taller de Literatura de Elías Nandino y con quien cultivamos una sólida amistad cervecera, tequilera y de la otra. Es el autor de los poemarios Caja vacía de cerillos (Ed. unam, México, 1991. 68 p.) y Polvos del antiamor (Ed. Toque de Poesía, México, 1993. 26 p.), ambos con muchos buenos aciertos en los textos ahí reunidos.
El siempre activo Marcial Fernández, Jefe Máximo de la Editorial Ficticia nos entrega un paquete de libros, con la novedad de que ahora hay una colección de ensayo literario –la cual, por cierto, hace mucha falta en el medio editorial mexicano– y cuyo primer volumen corresponde a La memoria del cuerpo. Salvador Elizondo y su escritura de Francisco Serratos; mientras que en Biblioteca de Cuento Contemporáneo apareció Del aleph a Guernica de Juan Marcelino Ruiz y Seis cuentos, seis y uno de regalo de Jorge F. Hernández; mientras que el volumen De paso de Tayde Bautista (con el cual obtuvo el Premio Nacional de Cuento “Juan Vicente Melo” organizado por el gobierno de Veracruz) y la novela Última Noticias de Marco Aurelio Carballo, con la que obtuvo el Premio de Novela “Luis Arturo Ramos”. Los cinco títulos son sumamente disfrutables: la novela del “principe chiapaneco” es muy evocativa de un periodo difícil de olvidar: la del periodismo de la máquina de escribir, el linotipo y la sala de redacción y, claro, de los amores desenfrenados. El volumen de Juan Marcelino también tiene cuentos muy recomendables, y los otros dos de la misma categoría: dos o tres cuentos sumamente disfrutables y plenos que nos permiten celebrar el momento que vive el cuento mexicano.
Del bello y contrastante estado de Guerrero nos llegan y entregan Palabras peregrinas. Cuentos y poemas triunfadores del Certamen María Luisa Ocampo 2005 y los cuentos y poemas triunfadores del mismo concurso pero en su versión 2009, donde nos hemos encontrado con muchos nombres conocidos de la amplia República de las Letras. También de por los caminos del sur y en propia mano nos entregan la novela Al abrigo del viento (Editorial Garrobo-Secretaría de la Mujer, Gro., México, 2008. 158 p.), Adiós y nunca (volumen de textos misceláneos, Ed. Garrobo, México, 2003. 150 p.) y Escritoras de la novela de la independencia y de la novela de la revolución de 1910. María Luisa Ocampo Heredia y Herminia Calvo Leyva, Nellie Campobello, Elena Garro y Gilda Salinas de la maestra y amiga Victoria Enríquez, a los cuales les daremos puntual lectura.
Gracias al poeta y ensayista Moisés Elías Fuentes llega a mis manos La naturaleza del ser (Edición de Autor, USA, 2007. 120 p.) de Guillermo Menocal (Granada, Nicaragua, 1940), el cual es libro de poemas desiguales que están más apoyados en las palabras que en las imágenes y las metáforas, por lo que los textos no se sostienen y naufraga precisamente en ese mar de palabras, donde no se maneja la síntesis ni la retórica propia del verso que engrandeció a nuestro Rubén Darío y al gran Amado Nervo. Y también Tengo un mal presentimiento (Ed. Centro Nicaraguense de Escritores, Nicaragua, 2009. 202 p.) de Arquímedes González (Managua, Nicaragua, 1972) quien con toda la malicia literaria realiza cuentos jocosos, irónicos, chuscos, ambiguos. Sin ninguna duda estamos ante un escritor que puede dar mucho más.
En la colaboración anterior decía que el pasado mes de julio en Pachuca, Hidalgo, mi amiga Lourdes Parga me entregó un paquete de libros de muy buena factura e interesantes, pero se me olvidó mencionar Vislumbres de Efrén Rebolledo con edición, prólogo y notas de José Félix Meneses Gómez, también muy bien diseñado y con los tipos de letras muy legibles. Qué bueno que mi estado natal publique este tipo de libros y con esa calidad. Espero leerlo y hacer la respectiva reseña en este espacio.
Y precisamente hablando del bello estado de Hidalgo, por cierto, el pasado mes de octubre del 2010 se puso en práctica un proyecto, la Sala de Lectura: Imaginantes en la ciudad de Tizayuca, Hgo., animado por el poeta y mediador de lectura Jorge Contreras Herrera, siendo el invitado de honor José Gordon. Es un gran esfuerzo que, esperemos, tenga continuidad.
Hago acuse de que me llegó Dos filos Núm. 111, correspondiente a mayo-junio de 2010, con un material muy digno de lectura y además, debemos de decirlo a todo pulmón, que el principal animador de la revista, José de Jesús Sampedro, cumplió sus primeros 60 años, por lo que desde estas páginas le enviamos un abrazo gordo y esperando que no se acabe el mezcal zacatecano en su celebración.
El 12 de noviembre, Día Nacional del Libro, los amigos libreros estuvieron obsequiando Claridad errante. Poesía y prosa de Octavio Paz, una buena selección de textos con una nota de presentación de Jorge F. Hernández, donde se demuestra la gran veta literaria del poeta nacido en 1914 en Mixcoac y fallecido el 19 de abril de 1998.
Se quedan sobre nuestro escritorio-
mesa-pupitre una infinidad de libros que estamos disfrutando plenamente: la bella edición de Cuéntame un cuento pero
de corrido y otras ficciones (Ed. Instituto Mexiquense de Cultura, México, 2010. 149 p.) de nuestro colega y amigo Raúl Orrantia Bustos (Cuernavaca, Mor., 1985); Porque siempre importa. De comida y cultura de Claudia Hernández de Valle Arizpe (uacm, México, 2009. 192 pp.); El tavayuko (cuentos) de nuestro director fundador Moisés Zurita Zafra, publicado y editado por nuestro Molino de Letras; el irregular volumen de Elmer Mendoza, Firmado con un klínex. También tengo en mis manos De A para X. Una historia en cartas (Ed. Itaca, México, 2008. 192 p., costo: $ 180.00 Traducción de Ramón Vera).
Por cierto y desde estas páginas, debemos exclamar “No más sangre” y que renuncie Felipe Calderón por su evidente incapacidad para gobernar y, de nueva cuenta, reitero mi apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas, porque les asiste la razón y repudio las políticas antipopulares, rapaces y mezquinas del llamado presidente “legal”. ¡La Patria no se vende!, ¡No a la privatización de la energía eléctrica!
