Apúntenme al corazón
No me demuestren vileza, apúntenme al corazón, que a los hombres como yo, no se les da en la cabeza…
No me demuestren vileza, apúntenme al corazón, que a los hombres como yo, no se les da en la cabeza…
Qué tiempos aquéllos, señor don Simón, cuando el dólar costaba $12.50 y no le habían quitado los tres infamantes ceros