Neesley es Zurda
Autobiografía*
Nunca me ha quitado el sueño el hecho de pertenecer a las minorías. Jamás fui buena para ligarme a los chavos, no sé bailar bien. Soy mujer. Me disgustan las telenovelas; lo confieso: me gusta el futbol, detesto las pelis de terror, prefiero escuchar música, visitar museos, salir de viaje, tomar café, pasar los domingos con la familia, me divierte enviar mensajes, hablar por teléfono, entrar al feis y no me gusta ir al cine.
Detesto el tráfico, formarme en largas filas, esperar. No me gusta la leche caliente, ni la nata, ni soporto el olor del huevo. Sé preparar postres, lavar autos y pintar paredes.
No se me cae la baba viendo a galanes de telenovela. Aunque no me encanta ir a bodas y quince años, bailo mucho.
Soy feliz y no tengo el cuerpo mega ultra delgadísimo de actriz de telenovela, ni las extensiones de pelo, ni uñas postizas, ni la nariz operada, ni carillas en los dientes, ni implantes, ni botox, ni el rostro impecable de porcelana de modelo de comercial de televisa. Tengo curvas, las necesarias, de manera que no me preocupa, ni me quita el sueño; eso sí, me doy mi manita de gato con el kit básico que incluye: agua, jabón, cepillo de pelo, cepillo de dientes, polvo facial, labial, un litro de perfume y una amplia sonrisa.
También soy de las que toman un libro, una servilleta, papel de baño, una hoja cualquiera y escribe de cualquier momento, en cualquier instante. Soy de esas que se pierden entre recuerdos y amanece abrazando la melancolía.
No creo en las mentiras piadosas, la mentira es la mentira; tampoco creo en príncipes azules. Creo que existen dos lunas dentro del mar, imagino que las nubes huelen a menta.
A veces, trato de ver más allá de las cosas, soy exageradamente preguntona, soy de esas que encuentran los momentos mágicos bajo los pliegues de la piel, de esas que nadie censura y me encanta leer y escribir poesía.
Soy de las pocas con grandes defectos; no pertenezco al universo de lo común, me dicen que no soy normal. Te contaré, quiero hablarte de estos mis ojos verdes, color miel, claros, camaleónicos, sensibles a la luz: nací con el color inusual, pero eso no es todo, no me salen lágrimas, soy algo vanidosa y espera a que te cuente de mi mano izquierda, sí, sí, sí: soy zurda, soy torpe, pero no tanto, reconozco que tengo manos de estómago y que descompongo la mayoría de las cosas porque intento abrirlas al revés, toda la vida he tenido problemas al abrir las latas, las tijeras no cortan bien, como cuando codeo a la persona que está a mi lado esté donde esté, ya sea en la casa, en una fiesta o en un restaurante. Mejor dicho: los abrelatas, los pelapapas, la máquina de coser, no se me da usarlos. No toco la guitarra, ¡que quieren!, las cuerdas están colocadas al revés, y vivo en un mundo donde la mayoría de las cosas están pensadas para las personas diestras, bueno, hay zurdos que sí tocan guitarra. Por supuesto soy zurda y vivo en el mundo de diestros. He sido vista por la gente como un fenómeno, un bicho raro y hasta me han amarrado listones en las manos, que según para ubicar mi lateralidad. Siempre me dijeron que el listón azul es para identificar la izquierda y el listón rojo para la derecha; ya ven lo aprendí bien, bueno sí, lo acepto: todavía tardo segundos en reaccionar para dar vuelta ¿izquierda o derecha? Además ¿qué crees? Nos han estudiado tanto que ya hay un sitio pensado para mí; le llaman zurdoteca: es un espacio donde venden relojes, libretas, mouse, teclado, reglas, plumas, entre otros artículos elaborados especialmente para nosotros los zurdos. No los adquiero porque ya se agotaron en la tiendita de la esquina y además, si me hago más bolas, tendría que aprender todo de nuevo. Por cierto, espero recibir mis regalos el próximo trece de agosto. ¡Acuérdate! Celebramos el “día internacional de los zurdos”, que para que nos comprendan al menos un día. Ahora que lo recuerdo hoy fue mi día de suerte. Nací con mis defectos, son mis defectos, amo mis defectos.
Recuerda: preguntona, ojos verdes, zurda, y, sí, por supuesto hay más… a mis dulces dieciséis me diagnosticaron un dolor de bolsillo: esta opresión y latidos que guardo en la cabeza.
Eso es todo por hoy; después contaré más.
La hermosaNeesley
*Dar variante a las palabras con letra negrita para interactuar con la narración, por ejemplo puedes hacerlo con voz bajita, leerlo con risas, usa tu imaginación.
