Nombre
Dejar de lado el olor
de un día de cama; un ruido lejano despierta
el somnoliento deseo que dejaste.
Dejar de lado el olor
de un día de cama; un ruido lejano despierta
el somnoliento deseo que dejaste.
La respuesta la ofrenda el viento, el aire generoso de su vasto caudal poemático, así, sólo enciende, vamos, anímate, cualquier paraje, ritmo, cuánto ritmo, de su verso sensual, indomable, di, musita
Su olor, su figura, sus sabores, son la impronta de esta inigualable cocinera que domina toda la narración, y que si no se hace presente de modo textual hasta pasada la tercera parte de la novela, sí está presente por su ausencia.
Me habló tratando de tranquilizarme. Me dijo
que él había preparado todo para mí, pero su mirada maliciosa lo delataba, me sujetó con fuerza, yo manoteé tratando de rasguñarlo en la cara.
La niña pataleó, se estremeció y sangró, derramándose en mí. Estaba seguro de que mamá no se había resignado.
Al maestro Efrén Chávez Ochoa, en donde quiera que se encuentre. Cuando yo cursaba el cuarto año de primaria tenía
Se ha partido la noche, como un cascarón blando y oscuro, dejando al descubierto la luna de garfio creciente. La
Selección y nota introductoria de Eusebio Ruvalcaba Cuento de César Mauricio Hernández Anaya De los narradores, el cuentista es el
Eres ideal, perfecto, lindos ojos de un ángel,
como si en una penumbra apareciera una luz.
Lindos son los estilos, estilos que enmarcan nuestros pueblos, con tejidos típicos, con puntos definidos, como un prado de flores coloridas.