Narrativa

Los hombres

Nos fuimos a vivir a una pequeña casa en las afueras de la ciudad. Y todos los días, no hacía más que preguntarme por la vida que llevaría ahora mi inmensa madre, y mi padre muerto de sueño tras su trabajo de vigilante en la bodega de conservas.

¿Qué se ama, cuando se ama, querido Gonzalo Rojas?

Mío mi Dios el viento que sopla
sobre el mar del tormento/ y del gozo/ el que
arranca a los moribundos su más bella palabra,/ el que ilumina la respiración de los vivientes,/ el que aviva el fuego fragmentario de los pasajeros / sonámbulos, Gonzalo Rojas, heredero, hecho, transfigurado de su Vallejo, Rulfo, Mistral, su Neruda, Breton