Soneto senecto Soneto sin son
Voy buscando silencios y sonidos por rumbos conocidos y olvidados para hacer mi soneto malhadado que no sabe cantar sino hacer ruido.
Voy buscando silencios y sonidos por rumbos conocidos y olvidados para hacer mi soneto malhadado que no sabe cantar sino hacer ruido.
No le hubiera confiado mi secreto, pero no pude aguantar la presión
que sentía en todo el cuerpo
¡qué hermoso es tener un pueblo donde llegar/con su mercado/ su iglesia y su jardín/con gente amiga para
platicar/ y alguna leyenda rara por descubrir!
Para conmemorar el día del amor y la amistad llevaron muchos presentes a la escuela: corazones de chocolate, paletas, bombones
Para conmemorar el día del amor y la amistad llevaron muchos presentes a la escuela: corazones de chocolate, paletas, bombones
Caminaban en la oscuridad, en las calles resbaladizas por la fuerte pendiente y las areniscas. Atrás quedaban las voces de Las Jilguerillas, el dueto de voces agudas que los hombres del rancho preferían cuando tomaban
La respuesta la ofrenda el viento, el aire generoso de su vasto caudal poemático, así, sólo enciende, vamos, anímate, cualquier paraje, ritmo, cuánto ritmo, de su verso sensual, indomable, di, musita
Me habló tratando de tranquilizarme. Me dijo
que él había preparado todo para mí, pero su mirada maliciosa lo delataba, me sujetó con fuerza, yo manoteé tratando de rasguñarlo en la cara.
La niña pataleó, se estremeció y sangró, derramándose en mí. Estaba seguro de que mamá no se había resignado.
Al maestro Efrén Chávez Ochoa, en donde quiera que se encuentre. Cuando yo cursaba el cuarto año de primaria tenía