Descripción
Somos románticos y no lo sabíamos, nuestra idea del romanticismo es muy suave, atemperada con las historias de amor; pero en realidad lo que nos distingue es que somos extraños, huraños de tanto en tanto, parece que no estamos a gusto aquí, queremos ir más allá: lejos.
El romanticismo es aventura, muchos ideales: libertad, fraternidad y justicia; pero mayoritariamente entre hombres, el periodo romántico no era para las mujeres, hay pocas escritoras, en este volumen tenemos algunas historias de mujeres que no tuvieron acceso a la escuela, aprendieron a leer y escribir de sus padres o sus clases particulares, no eran pobres; son pocas las visiones del mundo desde los ojos femeninos en el siglo XIX.
En general a las escritoras de este periodo se les consideraba feministas y cómo no serlo en un mundo donde les era negado todo, su único futuro era el matrimonio y, desde luego, por conveniencia; sin duda, cuando se empiezan a escuchar sus voces la realidad cambiará poco a poco, en el último tercio del siglo XIX tendrán acceso a la escuela, peno no podrán ejercer ni dar clases.
En estas historias se vislumbra el deseo, pues, de ser otros, de estar en otro lado, quizá ese sea el sentimiento más profundo del ser romántico; ahora vemos lo romántico como una cita a la luz de las velas, viajar en carruajes tirados por caballos, comer a las brazas y música viva; pero si alguien del siglo XIX pudiera prender la luz, sin duda lo haría.





