Calavera para Roberto Gómez Beltrán
A don Roberto la muerte
puso sentencia al fin:
“No pasa ya de este año
que me lleve a este catrín”.
Sin dilaciones ni vueltas,
a la se encaminó,
para buscarlo en las aulas
y llevarlo hasta el panteón.
Lo encontró muy atareado,
con café, libro y bastón,
pero al mirarlo tan guapo
de una vez se arrepintió.
“Ahí se los dejo, catrines,
para que puedan seguir
desmenuzando a Bolaño
y con Pitol discutir”.
Alma Mejía Gonzalez
Profesora de Literatura en la UAM-Iztapalapa.
