La granada cae sobre el vehículo, la explosión es terrible, las llamas se alzan varios metros. Reciben la suerte que merecen los traidores. Apunto otra vez, tres veces. El cuartel del enemigo se estremece, se derrumban las paredes. Las granadas producen incendios y nadie sale vivo. Los soldados que aguardaban afuera huyen cobardemente en sus camiones.
Madre, que el llanto alguna vez fuese tuyo alimento del día, que de llanto fui concebido: Fui yo como una