Irresuelto
Da la impresión de no acabarse nunca que tengo poemas colgando de las vigas ligeramente anudados a días sin rostro,
Da la impresión de no acabarse nunca que tengo poemas colgando de las vigas ligeramente anudados a días sin rostro,
Esa noche gris volvieron las mariposas me trague miles de ellas, la que más dolió fue la que maldigo hoy
El ahora es más que palabras; el ahora yace en un beso, en una lágrima, en el sudor del trabajo verdadero.
Dejar de lado el olor
de un día de cama; un ruido lejano despierta
el somnoliento deseo que dejaste.
La respuesta la ofrenda el viento, el aire generoso de su vasto caudal poemático, así, sólo enciende, vamos, anímate, cualquier paraje, ritmo, cuánto ritmo, de su verso sensual, indomable, di, musita
Su olor, su figura, sus sabores, son la impronta de esta inigualable cocinera que domina toda la narración, y que si no se hace presente de modo textual hasta pasada la tercera parte de la novela, sí está presente por su ausencia.
Me habló tratando de tranquilizarme. Me dijo
que él había preparado todo para mí, pero su mirada maliciosa lo delataba, me sujetó con fuerza, yo manoteé tratando de rasguñarlo en la cara.
La niña pataleó, se estremeció y sangró, derramándose en mí. Estaba seguro de que mamá no se había resignado.
Al maestro Efrén Chávez Ochoa, en donde quiera que se encuentre. Cuando yo cursaba el cuarto año de primaria tenía
Se ha partido la noche, como un cascarón blando y oscuro, dejando al descubierto la luna de garfio creciente. La