EducaciónEnsayo

Chapingo 1972: génesis de la Sociología Rural en México

Al doctor Bernardino Mata

53.º Aniversario de la fundación del Departamento de Sociología Rural
Arqueología de un acontecimiento. 18 de octubre, 1972-2025

En el presente texto se ofrece una contribución al conocimiento de las circunstancias que se conjugaron en el instante que el entonces ingeniero Bernardino Mata García funda el Departamento de Sociología Rural (extendiéndonos a sus primeros años de vida), objetivo para el cual hemos hecho algunos cortes espacio-temporales, delimitando cuatro planos que nos han parecido pertinentes para entender tal acontecimiento: la interdependencia mundial en su devenir histórico, la atmósfera nacional, la coyuntura de la revuelta campesina en Tlaxcala y los diez años de agitación que le siguieron con ocupaciones de predios en todo el campo mexicano, así como ese lapso de tiempo en el que la ENA-UACh se convierte en el laboratorio donde se incuba el más avanzado modelo de democratización de la universidad pública en nuestro país. No podemos dejar de mencionar finalmente las investigaciones a gran escala realizadas por el Comité Interamericano de Desarrollo Agrícola sobre la estructura agraria y el campesinado en siete países de América latina, al igual que la efectuada en la misma línea por el Centro de Estudios Agrarios que junto con la cuestión agraria de perspectiva marxista ortodoxa, constituyen los antecedentes más próximos de la institucionalización de la sociología rural en México.

El contexto de fondo

La interdependencia mundial en su devenir histórico

¿Qué ocurría en el escenario mundial en los años inmediatamente previos e inmediatamente posteriores a la fundación del Departamento de Sociología Rural?

Los decenios que corren desde el triunfo de la Revolución cubana (1959) hasta la disolución de la URSS (1990-1991), la guerra en Ucrania (2014-2025) y el genocidio palestino, van a estar preñados de múltiples y espectaculares acontecimientos: la persistente rivalidad Este-Oeste, seguida por la unipolaridad imperial, la descolonización en África, resaltando la independencia de Argelia (1954-1962), y la del (ex)Congo Belga, que luego de instituirse la República Democrática del Congo, Patricio Lumumba, su Primer ministro, es asesinado al intentar contener un movimiento separatista en su país; en 1961, los miembros del Movimiento de Países no Alineados celebran una cumbre en Belgrado, Yugoslavia: la Guerra de Vietnam 1955-75; la crisis del Movimiento Comunista Internacional (con su Primer Gran Cisma producto de la larga polémica Chino-Soviética); lanzamiento de la Alianza para el Progreso (Carta de Punta del Este, Uruguay, 1961), un programa (contrainsurgente) de ayuda económica, social y política de los EE UU para América Latina en respuesta tanto a la Revolución Cubana como al “grave peligro de insurrección de los oprimidos” (Figueres, 1962) ; invasión a Playa Girón por mercenarios con apoyo norteamericano, en 1961; formación de guerrillas en Uruguay (MLN-Tupamaros), Bolivia, Colombia, Ecuador, México (Madera, chihuahua, GPG-L23S, 1965), Venezuela, Perú, Guatemala, Nicaragua, Chile (1986); golpes militares en Argentina en 1962-66-76 y terrorismo de Estado (Maira, 1986); en 1962 se produce la crisis de los misiles poniéndose el mundo al borde de una guerra nuclear (Kagan, 2003); el siguiente año muere asesinado el Presidente John F. Kennedy animador y patrocinador de la ALPRO; Joao Goulart, Presidente de Brasil, es derribado en 1964 mediante un golpe de Estado; en ese mismo año se produce otro golpe en Bolivia, instalándose con Hugo Banzer Suárez una dictadura militar; posterior a la caída del presidente Juan Bosch y la revuelta política que le siguió, en 1965 los EE UU invaden Republica Dominicana (cuerpo de marines); durante este año y 1966 nos enteramos que en Indonesia no sólo son masacrados 50 000 comunistas  y sus  simpatizantes, sino que el PNI, el gobierno y el ejército, con intervención de los EE UU perpetran matanzas en Sumatra, Bali y otras islas con un saldo estimado, según diferentes fuentes, entre 500 mil y 3 millones de muertos; produciéndose la caída del presidente Sukarno; al otro lado del Atlántico (1968) el aplastamiento de la “Primavera de Praga” (con una fuerza de 4,600 tanques) del Pacto de Varsovia (Alemania del este, Hungría, Polonia y la URSS), no sólo provoca desconcierto sino también siembra la duda en los comunistas de Europa occidental y Latinoamérica acerca de la naturaleza del socialismo soviético (Sweezy vs Betthelheim, 1973, Fejtö, 1971); en México, el 2 de octubre de 1968, el gobierno, con asesoría y supervisión de la Central de Inteligencia, perpetra una primera masacre de estudiantes, calculándose un saldo de 500 muertos; la Unidad Popular en Chile con Salvador Allende como su candidato triunfa en 1970; la segunda masacre de estudiantes en México se perpetra el 10 de junio (Jueves de Corpus) de 1971, y un año después, el Gobierno Federal bloquea una marcha de campesinos de Tlaxcala, puebla y estudiantes de la UAP y de la UNAM, evento que termina por convertirse en el punto de partida de una década de luchas campesino-jornaleras en todo el campo mexicano; las Naciones Unidas reconocen en 1971 como único representante legítimo a la República popular China, quedando comprendida dentro de su soberanía territorial la isla de Taiwán, reanudándose un año más tarde las relaciones diplomáticas entre este país y los EE UU; Salvador Allende es derrocado mediante un golpe de estado en 1973, poniéndose fin al primer gobierno socialista alcanzado por vía democrática en el subcontinente (Roitman, 2021); en Uruguay se instala en 1975 una dictadura cívico-militar que se mantendrá durante diez años; en 1974, la política contrainsurgente del nuevo gobierno en México da un duro golpe a la guerrilla (aparecida en 1969) en el estado de Guerrero, acaeciendo la muerte de su líder: Lucio Cabañas Barrientos; también en 1974 la “Revolución de los Claveles en Portugal” (Huntington, 1996) marca el inicio de la tercera ola de la democracia (Europa meridional, América Latina y Europa del Este), hecho que coincide con el distanciamiento de los partidos comunistas español, francés e italiano del PCUS, que para fines de la década termina en divorcio (Claudín, 1977), consumándose el Segundo Gran Cisma del Movimiento Comunista Internacional; se estrena entonces en palabras de Santiago Carrillo: “la vía eurocomunista hacia el poder”; una revolución en Irán (1978-79) expulsa del poder al Shah Mohammad Reza Palavhi y asume el líder ayatolá Ruhollah Jomeini, estableciéndose una República teocratica; contraposiciones del comunismo en Asia: Camboya es invadida por Vietnam en 1979 y China ataca este último país; triunfo del FSLN en Nicaragua (1979) y Guerra Civil en El Salvador (1979-82); en 1983 se produce la invasión de la isla Granada por los EE UU y tropas de otros gobiernos del Caribe; como un hito importante se inaugura la transición a la democracia delegativa (O´Donnell, 1997), o su regreso, a partir de 1984 en la mayor parte de los países del subcontinente; 1989-1990 marines norteamericanos invaden Panamá y arrestan al presidente Manuel Antonio Noriega; caída del muro de Berlín en 1989; disolución de la Unión Soviética, 1990-1991 (fin del Tratado de creación de la URSS), nace la Comunidad de Estados Independientes; principia ahora el periodo de la unipolaridad Imperial (Negri, 2000); en 1994, ocurre una insurrección india liderada por el EZLN (una guerra interna de doce días) en Chiapas (Lomelí, 2005); en África, el mismo año, el gobierno ruandés y la «etnia» de los hutus perpetran el genocidio tutsi, parcialmente explicado por un problema de sobrepoblación y una crisis social y económica que se le asocian; se estiman entre 200 mil y 500 mil muertos y más un millón de refugiados (Gray, 2003, Ternon, 1995); desintegración de Yugoslavia, 1991-1995 e intervención de la OTAN (1999), en los conflictos posyugoslavos (Taibo, 2000); se suceden a continuación, la primera guerra del Golfo Pérsico en el 2001 (precedida por el atentado en Nueva York a las torres gemelas, el 11-S), y la segunda (2003-2011): la primera se inicia cuando Saddam Hussein presidente de Irak decide invadir Kuwait, y la siguiente, al ser acusado falsamente de poseer armas de destrucción masiva; guerra de Libia (2011), un casus belli, esta vez, a diferencia de las guerras del Golfo, se aprueba una resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que autoriza a una coalición de 16 países a intervenir en esa nación, disponiendo de todos los medios: Libia será bombardeada, resultando muerto el presidente Muamar Gadafi, linchado por una turba; después, enfrentados globalistas y soberanistas, en medio de un Imperio que declina y una Doctrina Monroe convertida en reliquia, se generan en Latinoamérica dos ciclos de conquistas del poder del Estado por diversos partidos de tendencia progres, apareciendo en el segundo uno de los más sorprendentes experimentos sociales, un gobierno de distinto signo, decretándose en El Salvador, el Estado de excepción, haciéndose posible el exterminio (encarcelamiento) casi total de las bandas delincuenciales, brazo armado de la oligarquía, a manos del presidente Nayib Bukele; actualmente hay presencia de buques de guerra norteamericanos en el Caribe que han bombardeado ya dos lanchas de Venezuela y una de Colombia, matando a sus ocupantes, supuestamente porque transportaban droga. Todo esto obedece al propósito de amenazar a Venezuela con invadirla y forzar la renuncia del presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, este país petrolero desde hace varios años ha diversificado sus relaciones comerciales, políticas y diplomáticas con Rusia, China, la India e Irán fortaleciendo su economía y aumentando su influencia internacional; más aún, hoy mismo dispone no sólo de un pueblo decidido a enfrentar la agresión en caso que se produzca, sino también posee armas sofisticadas para defenderse y el respaldo de esas potencias emergentes (Jeffrey Sachs).

México: la atmósfera nacional

Del antiguo régimen a la democratización

En el ventenio 1960-80, aun estando vigente el “antiguo régimen” en México, las libertades concomitantes de la poliarquía eran inexistentes: la libertad de expresión (prensa), asociación, reunión, el derecho a votar y ser electo. El sistema de partidos era un sistema no competitivo. El partido oficial ganaba todas las elecciones (elecciones de pantomima, según Sartori) en los tres niveles de gobierno.

Tal estado de cosas obligaba a que las fuerzas, partidos y organizaciones opositoras de izquierdas (y derechas) se refugiaran en las instituciones públicas de educación superior, convirtiéndose estas en el espacio donde sus integrantes debatían acremente las contingencias mundiales y el acaecer nacional. Esto explica su (sobre)politización en esos años.

Con el Primer Gran Cisma del Movimiento Comunista Internacional en los últimos sesenta y la década siguiente, los marxistas mexicanos [diversidad faunística que proliferaba tanto en el Departamento de Sociología Rural como en el Departamento de Economía Agrícola] se dividen en una gran variedad de grupos y organizaciones: defensores de la línea de Moscú, populistas-maoístas (con su divisa de “ir al pueblo”), Fidel-guevaristas partidarios de la “teoría del foco”, trotskistas, bujariniano-luxemburguistas, gramscianos, comunistas de izquierda, albaneses (Enver Hoxha), (Partido Comunista de México), Liga Leninista-Espartaco, instituida por José Revueltas (aquí se encuentra el antecedente del PCOM), y GPG-Liga 23 de septiembre. En Chapingo se operaba el tránsito de Escuela Nacional de Agricultura a Universidad Autónoma Chapingo. Habrá que esperar a la reforma política reyesheroliana de 1977 (Reyes Heroles, 1993, Lomelí, 2005), y al impacto que tiene en estas formaciones de izquierdas el Eurocomunismo, para que cambie la situación.

Previo, el Movimiento estudiantil de 1968 le había puesto el cascabel al gato al desnudar la naturaleza autoritario-represiva del régimen político. Comenzaba, obsérvese, la sucesión presidencial (Cosío, 1975). Ganaría la candidatura (y la presidencia misma), aquel de los aspirantes que resolviera más “eficazmente” el conflicto con los jóvenes. Ante la proximidad de la inauguración de los Juegos Olímpicos del 12 de octubre, se impone la “solución final”. Habrían de morir inexorablemente en un baño de sangre los “comunistas” y sus “compañeros de viaje” (un crimen de lesa humanidad). En medio de la Guerra Fría, (asesoría, e injerencia directa de por medio de la Central de Inteligencia), el responsable de la masacre perpetrada del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, obtiene la candidatura a la presidencia del país. Tres años después, una manifestación convocada por estudiantes de la UNAM y el IPN, en solidaridad con los estudiantes de la Universidad de Nuevo León que se encontraban en huelga, es encapsulada por la policía y masacrados sus integrantes por el grupo paramilitar de los “Halcones”. (Un patrón sacado de la filmografía de Costa Gavras: “Estado de sitio”). Dicho maquiavelianemente, si con la primera masacre el autor alcanza la Presidencia, con la segunda la mantiene.

De haber llegado esa marcha a su destino (el Monumento a la Revolución), el reclamo de rendición de cuentas sobre lo sucedido el 2 de octubre de 1968 habría sido inevitable y las protestas callejeras se habrían multiplicado en número y volumen. El hermetismo sobre lo acontecido y el miedo a las represalias se impusieron. Tuvieron que transcurrir más de tres décadas para que los reporteros de El Universal que estuvieron presentes durante la masacre se atrevieran a hablar. Ese 2 de octubre en las redacciones de los periódicos (de los “cuatro grandes”), agentes del Servicio Secreto ya esperaban, a su regreso de la Plaza, a los reporteros para decomisarles sus rollos fotográficos. En consecuencia, la manifestación del 10 de junio no podía ocurrir.

Además, el novedoso uso de la publicidad en el sexenio fue decisivo para evitar que se enchastrara la imagen del presidente. De acuerdo con la “verdad histórica” (del día) el culpable confeso de la primera masacre (“asumo toda la responsabilidad por lo sucedido”, habría declarado), fue el anterior titular del Ejecutivo. Y, en la segunda, se inculpó falsamente a Alfonso Martínez Domínguez, Regente del DDF (adscripción de Halcones) acusándolo, en palabras de Porfirio Muños Ledo, ministro de la Secretaría del Trabajo, de ser un “emisario del pasado” incrustado en el nuevo gobierno.

Apenas unos meses después del “Jueves de Corpus» (junio de 1971), existiendo ya un foco conflictivo en el estado de Guerrero, una entidad federativa relativamente aislada (Lomelí, 1981, 1988), desde que surge la guerrilla del Partido de los Pobres en 1969, precedida por la ACNR, de Genaro Vázquez Rojas, estalla el polvorín de Tlaxcala: una auténtica revuelta campesina [Indirectamente este hecho influyó para dotar de recursos al Departamento de Sociología Rural destinados a desarrollar trabajo de campo en Tlaxcala, poniendo en práctica un Plan de Mejoramiento de maíz, en esa entidad federativa]. Aquí salta la chispa con la cual se prende una generalizada agitación de los campesinos-jornaleros y ocupación de predios en todo el campo mexicano.

Ineludiblemente, el régimen debía afrontar a un tiempo estos tres conflictos y algunos más. Concerniente al primero, era obvio que el presidente estaba urgido de acercarse a los estudiantes. No escatimará esfuerzos. Echa mano de todos los recursos a su alcance. Ofrece aumentar el gasto en educación y crear nuevas universidades. Y, hete aquí que, tal ofrecimiento crea una ventana de oportunidad para que la vieja aspiración de transformar la Escuela Nacional de Agricultura en Universidad (Autónoma Chapingo), se torne real. Lo que también facilitó el cambio fueron las gestiones y buenos oficios emprendidos por algunos líderes de izquierda de la ENA y el nombramiento de Oscar Brauer Herrera, promotor a ultranza de la revolución verde, egresado de la misma Institución (quien ocupaba entonces el cargo de director del Instituto de Investigaciones Agrícolas), como titular de la Secretaría de Agricultura y Ganadería.

La revuelta campesino-jornalera en Tlaxcala

Y los diez años de agitación que le siguieron con ocupaciones de predios en todo el campo mexicano

¿Cómo es que influye esta coyuntura en la orientación de la carrera de sociología rural en sus primeros años? La respuesta requiere de un cierto rodeo:

“La demanda de un reparto de tierras era central en el movimiento revolucionario de 1910 (Knight, 2013). Expedida la Ley de 6 de enero de 1915, promulgada la Constitución de Querétaro de 1917, los años de vida de las haciendas estaban contados. La visión de Luis Cabrera, quien apuesta por el ejido transitorio (una reforma agraria pegujalera) y al fraccionamiento de las haciendas que diese paso a la formación de la pequeña propiedad, terminó por imponerse. Ello, no obstante, de aceptarse que fue durante el Cardenismo cuando se asestó el golpe mortal al sistema de haciendas en México, (la gran propiedad territorial), la interrogante es saber si la línea de política seguida entonces en materia agraria rompió con la concepción de Cabrera o si fue su continuidad. “La respuesta no puede ser por menos que contradictoria. Se trató de una ruptura y de una continuidad. Rompía, en efecto, con la idea del ejido transitorio, enfrentando a la misma la noción de permanencia de la institución ejidal, y era su continuidad por el marco normativo dentro del cual se aplicaba la reforma del suelo, el marco de la economía de guerra, de la administración macroeconómica” (Lomelí: 1989, 1991).

“Para contrabalancear tan radicales medidas (decisionismo aparte), en el mismo sexenio de Lázaro Cárdenas, se promulgó una nueva legislación que dio amplia cobertura al latifundio ganadero, agregando al Código Agrario entonces vigente, el artículo 52 bis “inciso en el cual se declaran inafectables, a petición de parte, las tierras destinadas a la ganadería… desde 300 ha en las tierras más feraces hasta 50 000 ha en las desérticas” (Mendieta: 1974). En 1946, con la contrarreforma de Miguel Alemán, fueron definidos los límites de la pequeña propiedad inafectable: “se considerará pequeña propiedad agrícola a la que no exceda de cien hectáreas de riego o humedad de primera o sus equivalentes en otras clases de tierras en explotación.” (Constitución Política, 1981).

“Contemporáneamente, también se prescribió, como parte de las modificaciones al artículo 27 de la Constitución, que los terratenientes podrán recurrir al juicio de garantías, derecho que se les había denegado en 1931 al derogarse el artículo 10 de la Ley de 6 de enero de 1915. Las dos disposiciones apenas señaladas, sustento de la expedición de los certificados de inafectabilidad agrícola o ganadera, así como del derecho a amprarse, abren un interludio para que esta clase social (burgués-terrateniente) tome aliento, pudiendo enfrentar, eventualmente, la presión de los campesinos-jornaleros solicitantes de tierra, con el fuerte o débil brazo de la ley (Lomelí: 2017).

“En Tlaxcala, caso atípico, atribuible a contingencias muy particulares que se combinaron en su historia (Ramírez: 1986), la reforma agraria se va a postergar por un lapso de tres décadas. Inevitablemente, empero, no habiendo fecha que no se cumpla, la hacienda pulquera, (agave-pulque), ganadera (toros de lidia) y cerealera (cebada-malta) así como los ranchos serán embestidos al final de la década de 1960 y durante la de 1970. La erupción telúrica, para decirlo con Schmitt (1984), que se hace visible, una auténtica guerra campesina, tuvo tintes malthusianos (Grey: 2003). No se olvide que, en 1967 René Dumont, alarmado con el crecimiento de la población mexicana, predijo hambre en México antes de 1980, y en su diagnóstico sobre la reforma agraria resalta el problema de la sobrepoblación en el sector agrícola (CIA, 1969). La desigual distribución de los recursos agrarios entre los pueblos y las haciendas, fue una de las causas de la explosión social. El 11 de abril de 1972 se dan cita en San Martín Texmelucan, campesinos de Puebla, Tlaxcala, estudiantes de la UAP, la UNAM y representantes de la CCI con el propósito de marchar a la Cd de México. No estando el horno para bollos la fuerza pública se interpone y la marcha es detenida. (Ramírez: 1990). [Existe un documental que lleva por título “Parada”].

“En el diálogo que a continuación se entabla, el representante del DAAC, Augusto Gómez Villanueva, les promete a los presentes elaborar un plan integral, el Plan Tlaxcala. [De este último se desprende el Plan de Mejoramiento de maíz que un año después se impulsa desde la ENA con la mediación del Departamento de Sociología Rural]. Una denuncia frecuente de los pequeños productores tlaxcaltecas, invasores de las tierras de las haciendas, era que algunas de estas se manejaban como una sola unidad, no obstante simularse que cada fracción en que se dividía estaba en manos de distintos propietarios privados; el problema radicaba en que estos eran a la vez miembros de una misma familia, ejemplo: Xalpatlahuaya, 503 hectáreas: un típico latifundio familiar. En los fraccionamientos de estas grandes propiedades, la recurrencia a testaferros también fue frecuente. Tanto en Xalpatlahuaya, como en otros casos, la constatación la habían hecho directamente los propios disconformes, muchos de ellos eran o habían sido (por años) peones en esas fincas.

“En Cuaxamalucan, Mimiahuapan, Piedras Negras y en otros de estos grandes dominios, el plazo de 25 años de la concesión ganadera había fenecido. Un toro de lidia disponía de cuatro hectáreas, mientras que numerosas familias de campesinos-jornaleros hacinadas en la región sur (la parte de la cuenca del Zahuapan-Atoyac que corresponde a Tlaxcala) o no tenían acceso a la tierra o estaban en posesión de microfundios. De no haber cedido la parte gubernamental, en tanto que fiel de la balanza, a la presión de los pequeños productores, la sangre habría llegado al río. En respuesta a las demandas de la revuelta agraria, (cuya virulencia les resultaba inexplicable a los periodistas locales y nacionales), para constituir nuevos ejidos, (ampliar los existentes) y nuevos centros de población, fue preciso que el Gobierno

Federal y el Gobierno del estado de Tlaxcala expropiaran algunos predios, compraran terrenos a particulares, echaran mano de las demasías nacionales e hiciesen efectivos los vencimientos de las concesiones de terrenos de agostadero.

 “Piedras Negras, el inicio del fin, fue la primera de las grandes propiedades (2600 hectáreas) en que se hizo efectivo oficialmente, tal vencimiento. Allí se produjo la derrota de una poderosa y amenazante oligarquía. El negocio de las reses bravas bien valía una misa; era un negocio redondo. En las corridas taurinas de los años 1950-60 se rejoneaban en la monumental Plaza de toros México, o en el Toreo de Cuatro Caminos, ejemplares de las ganaderías tlaxcaltecas de Reyes Huerta, La Laguna, Soltepec, Mimiahuapan o Piedras negras. Y no sólo aquí. En las otras grandes ciudades y ciudades intermedias, en la (rur)urbanizada provincia mexicana en general, se celebraban (situación que no ha cambiado) cientos de fiestas a lo largo del año en las que no podía faltar la tauromaquia. Ya podrá imaginarse la demanda que tenía este tipo bovinos y la cuantía de los intereses que estaban en juego [la codicia del capital]. Lo que ocurría en el estado, incomprensible para la prensa diaria, era que en tal coyuntura se disputaba no sólo una cuestión de carácter estrictamente jurídico, sino de paladina justicia social (Lomelí, 2017).

“En los años setenta, tales acontecimientos no se circunscribieron a Tlaxcala (aquí se encendió la chispa), la agitación se extendió y las ocupaciones de grandes fincas le imprimieron su sello más característico a las luchas de los campesinos-jornaleros en la mayor parte de las entidades federativas del país”, involucrándose de lleno en las mismas académicos y estudiantes del Departamento de Sociología Rural (con los recursos del Plan de mejoramiento de maíz”); más no, digámoslo con Theodor Adorno (2001): “como notarios de hechos sino como sujetos comprometidos con el cambio social», aplicando el método de investigación- participación-acción.

El laboratorio de la democracia

Escuela Nacional de Agricultura-Universidad Autónoma Chapingo

¿Qué circunstancias privaban en la ENA-UACh cuando por iniciativa del Ingeniero Bernardino Mata García se funda el Departamento de Sociología Rural?

La antigua Escuela Nacional de Agricultura llegaba a su fin, el Colegio de Posgraduados se separaba, la transición de Escuela Nacional de Agricultura a Universidad Autónoma Chapingo daba comienzo, la Cámara de Diputados aprobaba en 1974 la Ley que la crea la UACh (Ley que nos otorga la autonomía), y Rogelio Posadas del Río un político universitario fuera de serie, resultaba electo director de la ENA, y luego de reelegirse, primer Rector de la UACh.

“En este lapso de tiempo la ENA-UACh se había convertido en el laboratorio donde se incuba el más acabado diseño de autogobierno universitario, con su peculiar ensamblaje de una democracia directa y una democracia representativa, aprobándose en 1977, en un referendo, el Estatuto General Universitario, ley orgánica que recoge, codificándolo, aquel diseño de gobierno. Con este hecho se coronaba el largo «proceso de democratización de las universidades públicas en nuestro país que tiene su inicio en 1929, cuando la Universidad Nacional Autónoma de México obtiene su autonomía; lo que significa que el Estatuto General Universitario lejos de ser un instrumento jurídico obsoleto, debe considerarse tecnología jurídica de punta” (Lomelí, 2019).

Es nada menos que el gran teórico francés de la política y partidario del Eurocomunismo, Nicos Poulantzas, quien fundamentó tal feliz maridaje: el encuentro de las tradiciones democrático-socialistas, la democracia directa, sustantiva, y las tradiciones de la democracia liberal, representativa, indirecta, formal. A estas dos agregaríamos nuestras propias tradiciones democráticas autóctonas-comunitarias. [Hoy mismo en muchos pueblos autóctonos de México la cuestión de la gobernanza democrática está a la orden del día]. Y puesto que esta democracia, de un doble implante, se ejerce en el marco de la autonomía universitaria, es menester que definamos el significado de esta prerrogativa:

“La autonomía es autogobierno, y como todo en este mundo, la autonomía es autonomía relativa. Todos sabemos que no es equiparable a extraterritorialidad. Como institución pública, por ejemplo, no tenemos el estatus de una Embajada. Es más, la Universidad pública es un aparato de Estado. Nuestra calidad es la de un Organismo Descentralizado del Estado. La cabeza de sector de la ENA-UACh era la SAG y hoy es la Sader. Lo que nos distingue de las relaciones de subordinación que mantienen con la Sader los otros organismos que dependen de ella es el estatuto autonómico del cual gozamos. Tal estatuto hace que aquella relación de supeditación quede suspendida, lo cual abre el margen para el autogobierno.

“El autogobierno, unidad organizada de acción y decisión, se sustenta en la Ley que crea la Universidad, el Estatuto General Universitario y las leyes y reglamentos derivados: el Reglamento para elección de Rector, el Reglamento General de Posgrado (no habiéndose armonizado ambos hasta ahora), etcétera. En el Estatuto General se establece cómo ejercer el poder al interior de la Institución, cómo debe estar dividido, las relaciones jerárquicas entre cada una de sus instancias, cómo elegir a las autoridades que eventualmente han de ocuparse de la administración del gobierno, por cuanto tiempo, en qué casos y mediante qué procedimientos se puede revocar el mandato del Rector (vicerrectores) o los directores de los Departamentos, Divisiones, Unidades y Centros Regionales, etcétera. Con el autogobierno está garantizada la libertad de catedra e investigación.

“El presupuesto que nos asigna la Administración Federal se distribuye en función de las necesidades de cada una de las unidades académicas que conforman la UACh, así como de sus programas institucionales, a través de los cuerpos colegiados y órganos competentes. Si la autonomía no equivale a extraterritorialidad eso significa que las conductas de todos sus integrantes están sometidas al orden jurídico imperante; ´nadie por encima de la ley, nadie al margen de la ley´. La UACh sólo puede sancionar aquello que contravenga su institucionalidad y reglas que internamente la rijan. Pero la autonomía no es algo que esté dado de una vez y para siempre o que simplemente esté escrita en el papel; la autonomía es un derecho volátil que se debe ejercer prácticamente y defenderse siempre que haya lugar” (Lomelí, 2019).

La institucionalización de la sociología rural en México

Fue en el marco general descrito que, bajo los auspicios de la Alianza para el Progreso, se crea un organismo burocrático presidido por varias cabezas (OEA, CEPAL, FAO, ILCA, BID): el Comité Interamericano de Desarrollo Agrícola, el cual emprende investigaciones sistemáticas (a escala industrial) arrojando una inmensa base de datos (diagnóstico y cuantificación) sobre las estructuras agrarias y la situación de los pequeños productores en la región latinoamericana. Someten a estudio siete países: Guatemala, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina y Brasil (Barraclough, Domike, 1966; Flores, 1969). En todos ellos no se habían practicado reformas agrarias, criterio que dejaba fuera de la muestra a México. Ello, no obstante, se canalizan fondos de esos organismos para realizar un estudio aplicando la misma metodología. De ese cometido se encarga el Centro de investigaciones Agrarias, dependiente de la SAG, siendo el Ingeniero agrónomo, Sergio Reyes Osorio (+), a quién hace unos días ha sorprendido la muerte, director de ese Centro, el que codirigió, junto con Rodolfo Stavenhagen (+), la investigación: Estructura Agraria y Desarrollo Agrícola en México (1974), obteniendo sus autores (un equipo) un premio especial que les fue otorgado por el Banco Nacional de México, en 1971.

La edición rústica de esta investigación circuló en varias de las dependencias del Gobierno Federal y puede decirse que influyó en el contenido de las políticas públicas orientadas al campo y la agricultura, como lo ilustra el caso del ejido colectivo (cooperativa de producción), esa forma organizativa que sin ser nueva, Salomón Eckstein, uno de los investigadores galardonados, reconfiguró, adaptándola a las características de nuestra estructura agraria (1968), consiguiéndose que tuviera una aplicación práctica. Cuando esta investigación se realiza, la sociología rural da un gran salto hacia adelante pues hasta entonces no se había institucionalizado y sólo se impartía un curso de esta disciplina en la UNAM.

Es en la Escuela Nacional de Agricultura, incontestablemente, algo que debemos celebrar, donde la sociología rural, una clasificación por sectores que vinculan la sociología científica con la sociología espontánea, (Bourdieu, 2008) se institucionaliza, creándose en 1972-1974 la primera licenciatura en esta especialidad, jugando un importante rol en tal periodo de formación, la cuestión agraria de perspectiva marxista ortodoxa (Bartra, 1974) dentro del movimiento de volver a las fuentes, siendo el jefe del Departamento el Ingeniero Bernardino Mata García.

Departamento de sociología Rural

10 de junio de 2022

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