Juntar los dedos como para tomar el agua
Te cubro el pubis No quiero entrar ni siquiera tocarte enfurecida y en cueros esperando corácea y atigrada con el
Te cubro el pubis No quiero entrar ni siquiera tocarte enfurecida y en cueros esperando corácea y atigrada con el
Señor, Tú conoces mis necesidades, también mi bolsillo. Yo no te pido pan, ni trabajo, tan solo otra jarra de
Da la impresión de no acabarse nunca que tengo poemas colgando de las vigas ligeramente anudados a días sin rostro,
Esa noche gris volvieron las mariposas me trague miles de ellas, la que más dolió fue la que maldigo hoy
El ahora es más que palabras; el ahora yace en un beso, en una lágrima, en el sudor del trabajo verdadero.
Dejar de lado el olor
de un día de cama; un ruido lejano despierta
el somnoliento deseo que dejaste.
Se ha partido la noche, como un cascarón blando y oscuro, dejando al descubierto la luna de garfio creciente. La
Eres ideal, perfecto, lindos ojos de un ángel,
como si en una penumbra apareciera una luz.
Lindos son los estilos, estilos que enmarcan nuestros pueblos, con tejidos típicos, con puntos definidos, como un prado de flores coloridas.
Bebo esencia de caléndula,
prendo fuego en mis entrañas.