18.9 C
Texcoco, México
miércoles, febrero 19, 2020

Amarrada a un horizonte con los muslos empapados de tristeza,   montes de salina, lengua inútil, cicatriz abierta.   Es un descalabro la aurora, una burbuja que por envidia se rasga,   encanto en las espinas, maleta llena de sol, antorcha que casi se apaga.

Un cuarto, cuarto por cuarto húmedo, translúcido, cubierto por un sol, linterna mágica que alumbra los pliegues de una vejez recién aparecida…   ¿Seré todo aquello que no he conseguido ser? ¿Habré vivido en la extrema sordidez de una vida diaria?   ¿En la fealdad y...

por indiferencia por falta de juicio por desconocer la desembocadura de una manía ciega (la propia mano del juego) ya no digas nada ante la realidad de tus viejos dones ya no te consumas sobre lo que alguien más recordó apártate de las sentencias suelen tener más que sólo...

La imaginación es una memoria que desplaza imágenes,   un cuarto de hora que somos, un cuarto donde fuimos.   ¿Y si las palabras construyeran una nave?

Cuando sientas el dedo de una sombra crecer y aparezca San Nicolás sin salvavidas, un fantasma pasará los muros en un mal sueño.   De penumbra a penumbra cuando calla el mundo nadie siente, ¿para qué hablo?   Para ser recordada como un castillo en conmoción.

Quizá por ahí algún día aprendamos a escribir en nuestra propia lengua.   Las formas del agua desdibujan la alegría, las nubes enredadas, las aves que migran, los dientes tercos amarrados a la angustia, el color de la tarde.   Aún hay treinta mil flores frescas que ver mientras...

Otra vez, no preguntes. Sí, nuevamente tus manos sujetan fuerte este deseo. Otra vez, explora sin piedad ni consuelo. Sí, cadencia profunda riega este desierto. ¡Al fin! olor a tierra mojada, abierta y sembrada. Otra vez, no preguntes... De aquí yo no me muevo.  

Tus olores vienen del mar de la gota primigenia depositada entre mis muslos. De la cadencia nacida entre rumores de tempestad matutina. La necedad de repetir cada movimiento hasta olvidar su origen prematuro. Tus olores depositan siempre un recuerdo para encontrar cómo regresar de cansados días de ausencia.

Miro, hoy, ayer, antier, el tranquilo paseo de la ya anciana dama del perrito; miro, pienso, pedante el señor, que ella quizá nunca leyó a Anton Chejov...   ¿Pero habrá padecido las mismas peripecias, la helada grisitud, el agrietamiento del alma, los silentes descalabros, el hastío que no...

Tal vez prefieras: trazadura, hurdimbre; divagante, astuto, logos consolatorio: un espejismo de la memoria, marina, aventuras, deletrear en otro, lo que vas encontrando en la arena, ir más allá, falta esa palabra; llámalo eco, resonancia, atadura, un dejarte ir donde alguien abre contigo los brazos; no...
- Advertisement -

Lo más popular