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Texcoco, México
domingo, febrero 16, 2020

Entonces, diablo, ¿acaso realmente me amas?   Porque te advierto que no habrás de decirlo, no sin una justificación a besos, que me callen, que me aten a tu sombra y a tu pelo.   No habrás de elevarme en alas de Ícaro, para caer...
Todo hombre tiene derecho a escuchar música cuando esté en el límite de la vida y contemple el advenimiento de la muerte. Unas cuantas notas que iluminen el camino, a modo de velas diminutas a punto de apagarse. Unas...

MATAR A BORGES

Brilló como un pontífice aunque naturalmente los pontífices también se mueren. Hace poco tiempo se cumplió un nuevo aniversario de su partida; fue el 14 de junio. El año 86 terminó de envolverlo con la niebla que le fue...
Sería muy sencillo escribir sobre las aventuras que compartimos y las veces que hemos bebido juntos. Pero no, aquí quiero hablar del amigo entrañable, del melómano, del escritor neto y verdadero que fue y es Eusebio. Y ni siquiera le...
Alló, me llamo Jeanny, vivo en el Mediodía Francés, cerca de Tolosa, tengo dieciocho años y soy afortunada porque me ha tocado vivir las maravillas de este siglo xx que recién empieza; además, trabajo en el palacio de los...
Y sigue la mata dando. Por lo visto el 2016 fue el año de los muertos queridos, según parece la muerte nunca se cansa y sigue llevándose a muchos amigos. Recién entregamos nuestra colaboración y nos avisan que muerte...
Dicen las malas lenguas (viéndolo bien, no tan malas) que Eusebio Ruvalcaba y yo tenemos un cierto parecido o aire familiar en el rostro; incluso llegan a murmurar que somos carnales, broders ; es más, los ebrios fulanos del viboreo van más...
Escurrido el cuerpo ya hasta del río que dicen se hizo en la vileza del verdugo. Escurrido de sus huesos, del polvo que ha de ser el salitre carcomedor en la memoria del vástago. Escurrido de todo y de su nada, de la imposible...

A Eusebio Ruvalcaba, por la ebriedad                             melómana, su calidez...y  con los mejores                          deseos, vibras lumínicas  por el duro trance                                       de salud que vive en este momento.   En el piano, imprevisto, abrí la tapa: seductora mar, insondable. Oprimí... el pensamiento; recordé a un romántico Robert Schumann,...

1 Todavía no he aprendido el himno de los adioses que dijeron que tenía que memorizar para ahuyentar los recuerdos que como abejas africanas atacan en la declinante jornada de un tipo cualquiera, de un yo, que aún se aferra mudo y terco a los momentos masacrados por...
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