Las Garlopas
Cuento de Héctor Trinidad Delgado No abunda la prosa como la de Héctor Trinidad Delgado, extraída del periodo colonial y
Cuento de Héctor Trinidad Delgado No abunda la prosa como la de Héctor Trinidad Delgado, extraída del periodo colonial y
Señor, Tú conoces mis necesidades, también mi bolsillo. Yo no te pido pan, ni trabajo, tan solo otra jarra de
Con la cara pálida llegó al patio donde se hacían las matanzas.
Da la impresión de no acabarse nunca que tengo poemas colgando de las vigas ligeramente anudados a días sin rostro,
Esa noche gris volvieron las mariposas me trague miles de ellas, la que más dolió fue la que maldigo hoy
Dejar de lado el olor
de un día de cama; un ruido lejano despierta
el somnoliento deseo que dejaste.
La respuesta la ofrenda el viento, el aire generoso de su vasto caudal poemático, así, sólo enciende, vamos, anímate, cualquier paraje, ritmo, cuánto ritmo, de su verso sensual, indomable, di, musita
Su olor, su figura, sus sabores, son la impronta de esta inigualable cocinera que domina toda la narración, y que si no se hace presente de modo textual hasta pasada la tercera parte de la novela, sí está presente por su ausencia.
Me habló tratando de tranquilizarme. Me dijo
que él había preparado todo para mí, pero su mirada maliciosa lo delataba, me sujetó con fuerza, yo manoteé tratando de rasguñarlo en la cara.
Se ha partido la noche, como un cascarón blando y oscuro, dejando al descubierto la luna de garfio creciente. La