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Enriqueta Lunez – Escritora tsotsil

¿Es vigente la frase “mujer que sabe latín…” para las poetas?

Existen frases atemporales. Cada época de la historia humana trae consigo ciertas luchas. La mujer  ha lidiado, desde diversas trincheras, batallas interminables. Por ello, ser poeta indígena es crear nuevos horizontes de sentido, contribuir a nombrar y a entender la realidad desde otro enfoque. Es hacer uso de la palabra y poner sobre la mesa de debate que la mujer en comunidad no es un ser pasivo, resignada a que en el curso de lo cotidiano sea devorada. “Mujer que sabe latín…” mujer que sabe y es consciente de sus propios talentos que, aun siendo ama de casa, académica o poeta, puede tomar decisiones. Rosario Castellanos es sin duda un ejemplo de lo que significa escribir y provocar, desde mi realidad ser escritora es una tarea en solitario, en mi comunidad pocos entienden el oficio de poeta.

¿Hay triple o cuádruple jornada para las mujeres en la república de las letras?

Esta es la segunda pregunta de la entrevista. Y para acotar las ideas y particularizar la realidad que vivimos las poetas que escribimos en lenguas originarias, de aquí en adelante me referiré a nuestra situación particular, como escritoras, en un momento de la historia en donde el idioma  es aún llamado dialecto.

Escribir poesía en Bats’i K’op (tsotsil) amerita –si uno desea trascender las barreras del idioma– saber escribir en castellano y con ello sumergirse en la tarea de la autotraducción.

Mas, si nuestra escritura anhela el reconocimiento de la comunidad y del otro, entonces, hablamos de horas de trabajo desde la lengua materna y fuera de ella. En el primero se habla de un nosotros, como un ente colectivo al que hay que amar y defender para su sobrevivencia, y para ello uno tiene que tomar el papel de ir como nómada a las comunidades para abordar a través de talleres de lecto-escritura la importancia de la lengua. En el segundo, la labor consiste en sensibilizar al otro para que valore lo que ha menospreciado, su raíz indígena. Asistir a encuentros literarios y leer poesía en un idioma distinto al español es, sin duda, un medio para llegar a ustedes y romper los prejuicios en torno a lo indígena, como algo agreste, sin belleza.