La nube es pájaro, vuelo que surca el cielo…

¡Soy una mariposa tornasol!

Cuando era una oruga mis hermanos se avergonzaban de mí, pues mi crustáceo cuerpo era de un gris verdoso, que fácilmente se confundía con la hierba.

Aquella tarde, los habitantes del bosque se organizaban en grupos…

Mi padre nos dijo: –Hoy es un día especial, pues el rey del bosque nos ha invitado a la gran fiesta…Y dirigiéndose a mí en particular, agregó: –Pero tú mi pequeña hija no podrás asistir; pues el color de tu piel espantaría a todos los invitados, ya que las orugas como tú suelen ser espías, ¿me entiendes? Entonces yo sumergí la cabeza en la tierra y me puse a llorar…

Todos mis familiares y vecinos se dispusieron para irse a divertir. Desde mi casa escuchaba los gritos de algarabía… Pasaron largas horas hasta que mis padres y mis hermanos regresaron de la fiesta. Mi padre me llamó nuevamente para decirme: –Mira hija, muy pronto tu madre y yo tenemos que partir al otro lado de la vida, esto algún día lo podrás entender, cuando tus hermanos y tú tengan que hacer el mismo viaje para alcanzarnos, pero no tengas miedo; esto pasa de generación en generación y llegado el momento subirás al árbol indicado, harás tu nido y dormirás por un buen tiempo. No sabemos qué hay más allá, pero sé precavida, cuida que la rama que elijas no esté al alcance de cualquier depredador, incluyendo a los humanos…

Y así fue. A los pocos días mi mamá me dio un beso y mi papá un abrazo y sin decir más se marcharon…