Desde un lugar llamado Texcoco, surgen de sus manos visiones que, al contactarse con el espíritu que las habita, crean un nuevo espacio lleno de luz, lleno de vida y de energía que recobra la fuerza. De esta tierra donde el nombre de Netzahualcóyotl aún pesa, brotan en salpicaduras y formas, la otra tierra; ahora con color, ahora con olor, con un nombre y un hombre  que viaja a través del tiempo y la historia de su naturaleza que ineludiblemente lo  remonta al origen devolviéndonos una mirada actual que nos transforma.  En su labor, ha usado elementos netamente naturales utilizados desde épocas ancestrales, tratadas con las técnicas tradicionales, como tierra, la piedra obsidiana, malaquita, corteza de ciprés, piedras de jadeíta y papel amate trenzado, además de pinturas.

Partícipe en diversas galerías de arte como la Universidad Autónoma Chapingo, el Archivo General del Estado en Pachuca; la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura; del Centro Cultural Agora y la Casa de la Cultura Raúl Anguiano, así como exposiciones en Europa y diferentes países del continente, nos deja  una breve y satisfactoria  muestra Juan Jorge Díaz Rivera (México, 1955).

En fecha reciente fue expositor en el museo de Santa Clara, en Cuba, con la colección “Territorios Heredados” donde llevó a la isla caribeña el talento que surge a partir del aprecio a sus raíces prehispánicas, logrando una buena aceptación y asombro por parte de los espectadores. Fue coordinador de la Bienal de Arte con Raíz en la Tierra, con sede en Chapingo, que reunió a pintores de diversos lugares del mundo.

Siempre se agradece que un artista nos tome en cuenta para llevar  a cabo su labor y una vez realizada, saber que fuimos parte de esa historia, que una breve fracción de  nuestros sentimientos e ideas se quedaron plasmadas aunque no haya más memoria que la nuestra para recordarnos.   El mural “Sinfonía de la Tierra”, montado en la parte frontal del auditorio Álvaro Carrillo, es un gran homenaje para todos lo participantes y el día de hoy, para los espectadores que se identifican con las formas que se quedaron pausadas en el espacio y perdurables en tiempo.

Gracias al talento, la calidez humana y el buen sentido de su obra. Los mejores ánimos para que la tierra siga recorriendo la Tierra, y que al volver no sea la misma en los ojos que la admiraron.

Samantha Martínez Maya