Andanzas ¡Ah, esos chinos!

La conferencia de Teoría de cuerdas terminó por fin el sábado 17 enero. Las conferencias fueron muy interesantes, conocí nuevos temas y gente, e hice otros amigos. Sin embargo, en las últimas sesiones el auditorio estuvo un poco vacío, mucha gente se regresó anticipadamente a Korea y a Japón. El festival de primavera (Nuevo año lunar chino) se festeja en estos días, así que muchos de los estudiantes y profesores chinos también regresaron a sus lugares de origen antes del término de la conferencia.

El 18 de enero, mi compañero (Honma-kun) de cuarto se levantó temprano, acomodó sus cosas y se fue para tomar el camión al aeropuerto. Yo organicé mi nueva maleta (que compré muy barata en China) y salí muy temprano. Me despedí de las encargadas del hotel, un amor de muchachas, no hablaban muy bien inglés, pero trataban de ayudarme y siempre acabábamos entendiéndonos con mímica.

Arrastré mi pesada maleta hasta el metro y me costó un tremendo esfuerzo subir y bajar escaleras, pero al fin logré llegar al hostal, que se encuentra al sur de la plaza de Tiananmen. Después de instalarme salí con dirección de la Ciudad Prohibida, el antiguo palacio de los emperadores chinos.

Como no había comido, en el camino me comí una crepa china y una especie de tamal hecho de harina de arroz. En realidad, la crepa no era crepa porque en medio llevaba un chicharrón medio raro con verduras, y el tamal tampoco sabía a tamal, pero es para que se lo imaginen.