Lo que queremos olvidar es lo que nos define | Crítica a IT: Capítulo Dos.

It: Capítulo Dos. Imagen usada sin fines de lucro.

 

Como si se tratara de la travesía de Dante Alighieri por los círculos del infierno, It: Capítulo Dos es un viaje en espiral descendente hacia las inseguridades y las carencias emocionales más profundas que marcan a cada uno de los integrantes del Club de los Perdedores, y será el propio payaso Pennywise el encargado de guiarlos a través de estos infiernos personales, quieran o no.

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27 años han pasado desde los acontecimientos de la primera entrega. Los integrantes del Club de los Perdedores se alejaron de Derry luego de vencer a Pennywise. Sin embargo, una nueva temporada estival empieza y, con ella, vuelve la ola de asesinatos provocada por Pennywise. Los protagonistas tendrán que reunirse una vez en el pueblo de su infancia para afrontar sus temores e intentar ponerle punto final a esta historia.

Adaptación de la novela It de Stephen King. Andy Muschietti repite en la dirección. Para las versiones adultas del Club de los Perdedores se presentan James McAvoy (Fragmentado), Jessica Chastain (X‑Men: Dark Phoenix), Bill Hader (Toy Story 4), Jay Ryan (Mary Kills People), Isaiah Mustafa (Shadowhunters), Andy Bean (Poor Boy) y James Ransone (Siniestro); además de Bill Skarsgård como el payaso Pennywise.

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El largometraje se divide en tres partes bien diferencias, descritas incluso por el mismo Mike para llevar a cabo el ritual con el que pretende derrotar a Pennywise.

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El primer acto es una sucesión de secuencias de introducción a las vidas adultas de cada uno de los integrantes del Club de los Perdedores. Atrás ha quedado Derry y, por tanto, el recuerdo de su enfrentamiento con Pennywise; sin embargo, las vidas de Bev, Stanley, Ben, Richi, Eddie, Mike y Billy aun están condicionadas por sus infancias tortuosas. incluso si han decidido borrar los malos recuerdos de sus mentes como mecanismo de autopreservación, sin darse cuenta siguen atrapados en patrones de comportamiento estrechamente ligados a su pasado. Un ejemplo de esto lo encontramos en Bev, atrapada en una relación con un hombre abusivo que recuerda a su padre; o el propio Eddie, que ha pasado de ser un niño hipocondriaco a un hombre temeroso que trabaja calculando riesgos. Así, la película tiene éxito estableciendo lo que será el hilo narrativo de la historia de aquí en más: el pasado, tarde o temprano, debe enfrentarse para tener un futuro.

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El segundo acto es el que profundiza en cada uno de los conflictos de los protagonistas. La obra oscila entre temas como el miedo a la soledad, la codependencia, la culpa y los complejos de inferioridad, entre otros, y para explorarlos se vale de metáforas visuales encarnadas por Pennywise, que lo mismo aparece como un gigante deforme en la casa de Bev que como la propia Beverly para desechar los sentimientos románticos que Ben tiene hacia ella. Si bien es la parte de la película que más planteamientos interesantes presenta por tratarse de una exploración en la sique de los personajes, también es cierto que puede tornarse predecible y repetitiva dado que las sub-tramas que la componen siguen más o menos la misma estructura:  el personaje de turno acudirá a un lugar que marcó una vivencia traumática en su niñez y ahí se enfrentará a Penniwise disfrazado de sus peores temores, sin contener ningún giro realmente importante en la trama y sin representar un peligro real para los personajes, con lo que la tensión dramática se reduce en favor del efectismo visual, muchas escenas gore pero con poca importancia a nivel narrativo.

En este punto es preciso hacer una mención especial al poco interés que la película muestra en darle un peso real al personaje de Henry, el exbully de la escuela, que es despachado del guión con la misma aleatoriedad con la que es introducido en la trama, como si su participación hubiera sido un mero requisito que cumplir.

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Sin embargo, es en el tercer acto cuando el ritmo de la película cae de forma más marcada. Es en este cuando se da el enfrentamiento final entre los protagonistas y el payaso, con lo que nos encontramos con las secuencias más cargadas de acción de todo el filme, entre escenas de persecución en lugares claustrofóbicos, rápidos movimientos de cámara y transformaciones siniestras de parte de Pennywise. Sin embargo, la trama pivota entre varios clímax y giros de trama que, más que aumentar la tensión del espectador, alargan innecesariamente la cinta provocando que se vuelva cansina y, con ellos, malogrando el momento de catarsis.

Incluso falla en la resolución de los conflictos planteados para cada personaje pues los únicos que llegan a una conclusión en sus arcos de desarrollo son Bev, Ben y Bill.

Ya para el epílogo, la película cae en derroteros que incluso llegan a contradecir su propia filosofía, sin mencionar la propia coherencia narrativa. Hablamos por supuesto del detalle final con el personaje de Stanley.

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It: Parte 2 es un cierre medianamente cumplidor para la saga. Si bien hace bien en explorar en los conflictos internos de los personajes y en presentar escenas de terror visual con Pennywise como protagonista, falla en ritmo y estructura, además de desperdiciar elementos narrativos interesantes por el camino. Una propuesta visual y temática interesantes en un producto final que se queda corto.