La poesía es un intento por entender la realidad: Yolanda Segura

Yolanda Segura, ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven 'Francisco Cervantes Vidal' 2017. Foto: Eduardo González

Oaxaca de Juárez. Dicen quienes saben que la poesía es el único utensilio a la mano para sondear los enigmas del alma. Es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo. Es ejercicio espiritual, un método de liberación interior.

Otras, otros, hablan de la poesía como aquel intento de escrudiñar el universo del alma, el anhelo por gritar lo que hay dentro, compartir lo interno e infinito. La poesía se vive, se enuncia y obedece a un alma y un espíritu en el instante.

La capacidad de construir ideas en torno a la poesía es basta y asociada a la reflexión, razonamiento, a la creatividad, y quizá también a la búsqueda. De esto último parece tratar la poesía de Yolanda Segura, nacida en Querétaro en 1989, quien vino a Oaxaca a presentar su reciente libro: Persona.

Segura, maestra en Letras Latinoamericanas por la Universidad Nacional Autónoma de México, fue ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal en 2017. Este año promociona su poemario Persona que, admite, podría estar más en lo ensayístico que en lo poético.

Su libro, publicado este 2019 por la editorial Almadía, parte del interés de comprender de qué hablamos cuando decimos “persona”. Hablamos con ella para saber cómo está configurado, de qué se trata esta búsqueda singular, en la que echa mano de estructuras lingüísticas, conceptuales y funcionales, y en la que recurre a alusiones a filósofos y figuras literarias. Desde luego, también para saber qué es para ella la poesía.

¿Qué es para ti la poesía?

Te diría que es un dispositivo de aproximación crítica a la realidad. Para mí, es una posibilidad más material del lenguaje. Más que conectar con una especie de asuntos trascendentes que pondría en duda, me parece que tiene que ver con una serie de preguntas hechas sobre, desde y por el presente. Es un intento por entender algo que, me parece, mediante la poesía se puede entender.

[Yolanda Segura indaga en el concepto de identidad desde la polisemia de la palabra “persona”, es decir, sus varios significados. Recupera conceptos e ideas de filósofos como el italiano Roberto Esposito o Ludwig Wittgenstein, uno de los más originales e influyentes del siglo XX y plasma también poemas de otros tiempos, como de Manuel Maples Arce, para intentar una definición con las armas de lo que ella llama poesía.]

¿Qué busca Yolanda Segura a través de este libro?

Busco  preguntas y respuestas que tienen que ver con cómo se constituye la categoría o concepto de “persona” y cómo éste es en sí mismo excluyente y más o menos incompleto, que siempre deja una arista fuera. Eso es, sobre todo, lo que me estoy preguntando, porque en teoría o en apariencia todas las personas tenemos el mismo estatus. Hay categorías de personas que tienen que ver con un montón de marcajes identitarios como  el género, el color de piel, la nacionalidad, etcétera.

Uno de los asuntos tenía que ver con qué pasaría si intentamos definir a la persona sin la identidad, como en una especie de corporalidad que sólo por existir tuviera derecho a ser llamada persona. Esa persona sin identidad podría pensarse como unidad; más que pensarla como en oposición o exclusión, es pensarla en una relación con otras, a través de un lazo común.

Más que un impulso poético, en este texto veo una búsqueda personal, ¿es así?

Paradójicamente este es el libro más impersonal, es una búsqueda que podía parecer muy racional o muy fría, pero tiene que ver con los afectos y con la consideración del estatus de persona. El querer saber qué me constituye a mí como persona, qué pasa si me despojo de todos los elementos por los cuales yo elijo nombrarme, qué pasa si dejo de decir que soy mujer, mexicana, mestiza. Es quizá una pregunta individual, pero también es una pregunta por lo común.

Cuando estaba escribiendo me planteaba muy claramente sobre la voz que lo enunciaba y me di cuenta de que quería una voz que no se distinguiera, que no tuviera marcas, casi como si fuera la voz de un documentalista que está hablando de este asunto.

Tu texto alude un poco al estridentismo de Manuel Maples Arce o al performance, ambos utilizan recursos de otras disciplinas. ¿Cuáles son tus referencias?

En términos poéticos se me vienen a la mente tres autoras estadounidenses: Anne Carson, Eleni Sikelianos y Laisa Robinson, autoras que hacen sus textos como fallidos, a los que se les nota las suturas. A mí, por ejemplo, me interesaba que quedarán en este libro las huellas, imitando las búsquedas que hacemos en Google.

La estructura en Persona es una proliferación de signos, sentidos y significantes y otros textos. ¿Por qué?

Cuando comencé a buscar sobre ese concepto quedé abrumada. Me interesaba que se diera cuenta de ese proceso, porque quería que se cuestionara un poco en qué orden del mundo vivimos y sí, muy claramente decir que ese orden no nos gusta y no es el que queremos.

¿Qué motivó a Yolanda a escribir Persona?

Este libro nació de la rabia y del enojo, ante un entorno en el que las posibilidades de una vida vivible están cada vez más reducidas, un entorno neoliberal, capitalista, patriarcal, etc., en el que las formas de existencia se vuelven cada vez más complejas, cada vez es más difícil distinguir, hacer la vida laboral de la personal. Esa no escisión entre estas dos esferas de la vida, me parece que lo que ha hecho es cortar la posibilidad del ocio como tal.

Por otro lado, tenía la sensación de que había algo que no estaba entendiendo, que este concepto –que me parece una piedra fundamental del pensamiento moderno que es la categoría de persona– no era algo que me quedara claro. Por eso la idea de poner estos conceptos, estas ideas que estos autores me otorgaban. Ya después lo revestí de ciertas categorías y procedimientos críticos como el feminismo. A lo mejor no se nota, pero es lo que constituye mi mirada.

 

Yolanda asegura que este mito de que la poesía sucede en solitario y es la creación de una persona en específico, se puede poner en cuestión y en este sentido –señala– le interesa pensar la escritura poética como una especie de diálogo real, si con autoras y autores, pero también con otras personas.


Publicado con autorización de Oaxaca Media.

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Periodista oaxaqueña interesada en temas de política y cultura. Egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Diplomada en Periodismo en la Universidad Anáhuac del Sur. Con estudios de Maestría en Comunicación y Política. Actualmente es reportera y editora de contenidos de dos sitios web en Oaxaca. Colaboradora eventual de 'Los Ángeles Press', 'Animal Político' y 'Molino de Letras'. Integrante del Colegio de Periodistas de Oaxaca y becaria del diplomado en Periodismo de Investigación de la Cátedra 'Granados Chapa' de la UAM-Cuajimalpa.