Las trincheras fueron una de las pesadillas de la llamada Gran Guerra

“…Las televisoras de todo el mundo están presentes. Los enemigos aguardan la noche. Toman posiciones, desde mi cuarto de guerra los veo. Intercepto sus comunicaciones, empieza el ataque. Disparan desde tres costados. Las paredes de la casa son atravesadas de lado a lado por sus proyectiles. Entre ellos mismos se matan y creen que somos nosotros quienes los atacamos. Fuerza, grito a mis hombres, ataquen con más fuerza y ellos contestan o el eco de las montañas repite: fuerza, erza, erza, erza… Amanece, se retiran, pero antes arrojan decenas de bombas lacrimógenas y gas mostaza. Me río, nos reímos todos; ja ja ja, ja ja ja… A la luz del día y entre la bruma de la pólvora veo los tres pisos de mi casa convertidos en una ruina. Me envanezco, siento que soy un héroe en las trincheras de la Gran Guerra…”

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Autor de siete novelas, de ellas, Cábulas fue publicada por Plaza y Valdés en 1987 y ha obtenido varios premios en cuento. Escribió guiones para “Hora Marcada” y en su columna “Taches y Tachones” ha publicado material diverso desde hace varios años en varios medios impresos y en la web, como cuentos, crónicas, análisis políticos y artículos de opinión. Editorialista en dos programas de radio.