Del Tláloc al Lago de Texcoco, una franja de resistencia contra la invasión francesa

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Simulacro de la Batalla de Puebla Chiautla. Foto: Mónica Ponce.

Como cada año desde hace más de un siglo, este 5 de mayo los habitantes de Chiautla se disponen a conmemorar la victoria de los indios zacapoaxtlas contra las tropas invasoras. Desde temprana hora, hombres jóvenes y adultos se tiznarán la cara, se agruparán en torno al cañón de su preferencia, en procesión se encaminarán a recoger al personaje de Zaragoza, izarán la bandera en la plaza principal, comerán y beberán como las tropas antes de la batalla, avanzarán al descampado, se batirán contra los franceses, los derrotarán y, de nueva cuenta, como desde hace más de cincuenta años, el Niño se cubrirá de gloria, como las armas nacionales.

Chiautla, al igual que otros pueblos circunvecinos como San Miguel Tlaixpan y Nexquipayac en el oriente del Estado de México, Peñón de los Baños en la Ciudad de México y Huejotzingo, Puebla, son comunidades que respondieron al llamado de Benito Juárez de hacer de la Batalla del 5 de mayo una fiesta nacional. La región texcocana tiene motivos de sobra para hacerlo: los lanceros de estos pueblos defendieron a la República, ofrecieron resistencia al conformar una franja de la Sierra de Tláloc al Lago de Texcoco donde frenaron a los franceses en una y mil batallas. Fueron parte de la Guardia Nacional de ese 1862 victorioso –de los muy pocos en la historia patria– donde los campesinos mexicanos derrotaron al mejor ejército del mundo y fueron también parte de las tropas que cinco años después echaron a los Habsburgo, a los austriacos.

Como relata en entrevista Fernando Buendía Sánchez, cronista de Chiautla, el de Texcoco y alrededores fue “un pueblo que defendió a Benito Juárez para que no pasaran los franceses, que hicieron todo lo posible para detenerlos”. Hubo batallas en lo que ahora es el centro comercial Puerta Texcoco y en la Resurrección, cuenta. Afirma que este año aún conmemoran la Batalla de Puebla, pero las autoridades municipales de la región trabajan para hacer un rescate histórico para que la gente rinda homenaje también a los héroes regionales. Asegura que este es el momento de hacerlo, pues los gobiernos anteriores no se preocuparon por la historia ni la cultura, marginaron la educación y, “lo que es muy triste”, modificaron la historia de acuerdo a intereses ajenos a la nación.

Como se recordará, tras la Guerra de Reforma el presidente Benito Juárez anunció la suspensión de pagos de la deuda externa, lo que a Napoleón III le sirvió de pretexto para invadir México con la intención de establecer un protectorado que le garantizara a Francia materias primas.

 

El Niño, 50 años de tradición

Desde hace más de un siglo, la comunidad de los diferentes barrios de Chiautla se ha organizado para recordar aquella victoria. Se organizan en torno a uno de los diecisiete cañones que hay en el municipio, de manera similar a una mayordomía de la fiesta patronal. El cañón más grande de toda la región, y el que más fuerte suena, es el Niño y pertenece a Chiautla, dice con orgullo el señor Francisco Villalva, dueño del cañón de dos toneladas de peso que le heredó su padre.

En torno al cañón se reúnen más de treinta familiares y amigos de hasta tres generaciones, la mayoría hombres, pero hay mujeres herederas de la tradición que el día del simulacro se visten de guerreros y se suman a la tropa. Francisco Villalba y sus compañeros Darío Zapeda y Mario Alberto Martínez, entre otros, narran en entrevista que cooperan entre ellos para repartir comida y pulque a las personas que acompañan al cañón, como en una mayordomía, sólo que aquí todos son mayordomos. Se sienten orgullosos del Niño, un cañón que ha ido a otros pueblos por invitación. En estos cincuenta años, el Niño ha sido modificado en tres ocasiones, para hacerlo cada vez más grande y estruendoso.

Mientras que en el simulacro realizado en San Miguel Tlaixpan se emplean más escopetas que cañones y la gente prefiere disfrazarse de francés, explican, en el de Chiautla hay más cañones y más zacapoaxtlas. Hace años, relatan, en Chiautla se llegaron a reunir hasta cincuenta cañones provenientes de todos los pueblos aledaños.

  

El Niño a través de los años: cuando era de tronco (1968), primera etapa (1971), segunda etapa (2010) y en la actualidad (2019). Fotos: Francisco Villalva

 

La mujer contra la intervención

Además de los zacapoaxtlas, los franceses y los personajes principales como Ignacio Zaragoza, la Naca tiene un papel relevante en el simulacro, siempre presente en la toma de decisiones, al lado de los hombres del poder. La Naca, explica Mario Alberto Martínez, es similar a la Adelita de la Revolución Mexicana; la Naca es la Josefa Ortiz de Dominguez de la guerra contra la intervención. Alberto Martínez parodia a la mujer campesina en el simulacro, es la Naca del grupo reunido en torno al Niño, pero aclara que hay una Naca mayor.

 

  • En el simulacro que se realizará este 5 de mayo participarán diecisiete cañones, cargados con pólvora proporcionada por el Municipio y supervisado por la Secretaría de la Defensa Nacional, por lo que es un evento seguro.
  • Si quieres ser parte de este simulacro histórico, debes llegar al centro de Chiautla alrededor de las 10:00 h. Los visitantes se integran al festejo, que culmina con una verbena popular.
  • Chiautla se ubica a poco menos de una hora de la Ciudad de México y a 15 minutos del centro de Texcoco.