Adiós, Roberto

Ayer nos llegó la noticia del fallecimiento de Roberto Fernández “El Gordo” Iglesias, poeta y amigo de esta casa editorial, quien decía que para llegar a la poesía había que lanzarse al abismo –sin paracaídas, por supuesto–.

Originario de Panamá, se nacionalizó mexicano y desarrolló una inigualable tarea cultural desde Toluca, Estado de México, con la revista tunAstral, un proyecto vanguardista que incitó –como todo buen maestro– a los jóvenes de su época a levantar la voz a través de la lectura. Se decía de él que era un obrero del lenguaje.

Referente claro del amor a la poesía y la cultura, “El Gordo” Iglesias fue tallerista, ensayista, periodista, narrador y poeta.

Con su partida nos acordamos de Quevedo, con quien dialogaba:

“Retirado en la paz de los desiertos,

con pocos, pero doctos libros juntos,

 vivo en conversación con los difuntos

 y escucho con mis ojos a los muertos”.

Desde aquí lo escuchamos y, más adelante, con “El Gordo” Iglesias seguiremos conversando.