1. El autor

Miguel Ángel Leal Menchaca (1950) nació en Fresnillo, Zac. donde vivió hasta los 9 años, después las colonias Puebla y Agrícola Oriental en la Ciudad de México fueron el espacio donde desarrolló su infancia, adolescencia y juventud: “Cuando llegamos a la Ciudad de México fuimos a vivir en una vecindad que estaba en la colonia Puebla, creo que en la avenida cuatro y la cincuenta y nueve. Quedaba a una cuadra de lo que ahora es la calzada Zaragoza y que entonces se llamaba México-Puebla…” (La hora mágica, p. 21) Estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas y la maestría en Literatura Iberoamericana en la unam. Desde 1978 es profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma Chapingo.

Miguel Ángel Leal Menchaca publicó su primer libro siendo ya un hombre maduro, que había cumplido 40 años.

1 Es originario de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, Ciudad de México. Desde 1980 es profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma Chapingo. Actualmente radica en Texcoco. Caballo viejo y otros poemas, Quebrantagüesos y otros poemas y Víbora de dos cabezas son sus publicaciones más recientes.

Antes su formación como lector fue intensa y compulsiva, quizá siguiendo el espíritu borgeano. A la fecha ha publicado 9 libros de cuentos: Ansiedad que persigue (Universidad Autónoma Chapingo, 1993, 1998), Obituario (uach,1995), Mujeres abordando Taxi (uach,1998, 2008), De veras, maestro (Daga, editores, 2001), Doce de cal (Molino de Letras, 2001, 2002), Dolor, que callado vienes, el libro de las nostalgias (Molino de Letras, 2002), A propósito de todo (Molino de Letras, 2007), La hora mágica (Cofradía de Coyotes, 2010) y Amantes frígidas (UACH, 2012).

Miguel Ángel Leal Menchaca es un lector agudo y obsesivo, actitud que consta en sus ensayos sobre diversos temas y publicados en la revista de Molino Letras y otras publicaciones, que al paso del tiempo ha seleccionado y publicado en el libro Como espina en el talón (Cofradía de Coyotes, 2012). Cabe señalar su inclinación hacia el estudio de la narrativa de Jorge Luis Borges.

También ha publicado antologías como: Escuchar con los ojos… Poesía hispanoamericana contemporánea (UACH, 2003) y participado en otras como: La rasgadura del velo (UACH, 2007), Mi mal es ir a tientas: Poesía Hispanoamericana: del Romanticismo al Modernismo (UACH, 2002, 2005, 2011) y Vuelta de hoja, cuentos latinoamericanos del siglo XLX (UACH, 1997, 2004, 2009); además del libro de texto Los cazadores de la palabra perdida (UACH, 2008,2014).

  1. La antología

En esta antología, Con sus pálidos reflejos, Miguel Ángel Leal Menchaca ha convocado a personajes de 21 cuentos de sus diferentes libros. La convivencia y la confrontación, como en cualquier reunión son inevitables. Cada uno llega con su pasado, su carga existencial y su visión del mundo: una maestra universitaria, cuarentona, fantasiosa e insatisfecha, que se siente atraída por un joven hermoso; un anciano que disfruta la noche (la última) más grandiosa de su existencia anodina; una mujer con cinco hijos sin posibilidad de salir del barrio donde les tocó vivir y que al ejecutar su venganza le quema los genitales al violador de su hija: una joven marcada por el pasado incestuoso de sus padres, que busca a su padre y sólo encuentra a su fantasma; Una viuda con tres hijos y cuatro embarazos fallidos sufre el desprecio de su esposo 25 años mayor que ella; una teibolera con antifaz, que en la penumbra del antro encuentra a su hermano, el cual se enamora de ella sin saber el parentesco; un hombre que apuesta la fidelidad de su esposa y pierde; una casi adolescente calenturienta de clase alta municipal que apaga sus ardores con un carcamal ingeniero de una universidad; un galán presumido con gran poder para el verbo y cuyo origen se desconoce; un obrero que descubre los placeres de vivir con su televisión y lo pierde todo; una familia aterrada por la presencia de una rata y los intentos fallidos por eliminarla; un profesor que recrea y encarna la leyenda de un anillo que lo conduce a la locura; una mesera madura y apasionada del baile, en apariencia feliz pero con un gran sufrimiento oculto; un político que ha apostado todo por el puesto pertinente; una mujer de clase alta, culta y hermosa que cuenta las infidelidades de su marido; un adolescente que narra su historia y su amor por el beisbol; un vendedor de cerveza y botanas en algún deportivo beisbolero, que expresa sus quejas: ha sido golpeado, violado a su hermana y perdido el negocio por orden de los guardianes del orden; un grupo de amigos que después de treinta años se reúnen y en la plática descubren la inexplicable desaparición de un amigo común; una prostituta que al paso de veinte años recuerda cuando asesinó a su padrote; un joven que seduce a la madre de la joven a la que pretende, y un autor que cuenta las dos ocasiones cuando conoció a Gabriel García Márquez.

MALM, observador de la condición humana, reflexiona en torno a la realidad inmediata; nos muestra seres entrampados en la cotidianidad y que angustiados se evaden y crean paraísos que son destruidos cuando la realidad los hace flotar como esperpentos. MALM manifiesta su capacidad y vena para el manejo del absurdo y el humor negro al transformar a los personajes en sujetos que buscan una salida a su existencia y la encuentran en un espejo sórdido. Múltiples son los rostros permeados por una realidad que les muestra, la mayoría de las veces una existencia inútil. Personajes sórdidos, truculentos, amargos y dispuestos al desencanto. Tal parece que desde siempre han estado encerrados en ámbitos propicios para que el destino dramático o trágico se cumpla preciso y puntual. O se encierran es sí mismos y establecen los límites que los asfixian de tan cruel manera, que la muerte o la locura son la única salida a lo terrible de su existencia. Unos viven el desencuentro y el desencanto, y al descubrir el entramado de sus vidas aceleran el cumplimiento de su destino; otros descubren en ellos la posibilidad de acelerarlo a través de la venganza, el abandono o en encuentro con la muerte. Seres resentidos, fastidiados, entrampados en el engaño para quienes la venganza es el único paliativo, o lejanamente acogerse a la Divina Providencia. Se puede afirmar que cada personaje sabe el destino que lo acecha a la vuelta del primer fracaso.

Seres sin la posibilidad de salir del barrio donde les tocó vivir: lugar y tiempo donde se seducen, se desnudan, se expresan. Personajes cuyo espacio habitacional es la zona oriente de la Ciudad de México: las colonias Puebla y la Agrícola Oriental y sus antiguos llanos, las canchas de beisbol del Deportivo Oceanía, la fábrica, y los bordes del municipio de Nezahualcóyotl o las cercanías de Texcoco, espacios reales y conocidos por el autor.

MALM recurre a la oralidad, el habla, el decir de los personajes y los sitúa en correspondiente estrato social. Por allí deambulan el Mocote, la Araña, el Cacagrande, el Carnes, la Tambochas, la Meña, la Pinga, el Veneno, la Macana, la Morongona, todo un maremágnum de pícaros, prostitutas, travestis, violadores, cornudos, padrotes, esquizofrénicos, para-noicos, adictos al alcohol, la marihuana o el cemento. Seres orillados a la soledad, la locura y la marginación familiar y donde no hay espacio para remordimientos ni arrepentimientos, y que en el apodo llevan su penitencia: su condición social, sexual y moral. Todos tienen un pasado y en el hilo narrativo aflora en conductas terribles: tienen una presencia y una ausencia, y “se conforman con recordar lo recordado en otras ocasiones”

Como autor, MALM también es un primer lector adolescente. Uno percibe el gozo que experimenta por su propia escritura; su sonrisa socarrona pues sabe que el posible lector será su cómplice, porque sabe que en sus cuentos ha encontrado y muestra el tono del humor en el habla y las acciones de los personajes. Con un buen manejo y conocimiento de los dichos, albures y expresiones de doble filo los hace hablar y a veces escucha sus monólogos; en otras, en pláticas de amigos o de cantina, o sencillamente cuando abren su corazón y su pasado y se confiesan ante un lector ávido, creando un lenguaje vivo, un retrato de las expresiones coloquiales del barrio, sin caer en la vulgaridad. El autor ha creado personajes que aún en los momentos más dramáticos sacan el humor y balancean o equilibran las situaciones de sus vidas. Así el doble sentido de la expresión encierra lo dramático de la existencia: la búsqueda de algo, no de alguien; quizá de las perspectivas o los sueños perdidos. Por eso cuando un personaje del cuento “Cuál es la respuesta, Maestro”, éste reflexiona: “…cada individuo cumple su destino(…) pues tanto hombres como mujeres llevamos una magia oculta y basta con que alguien la descubra para que se encuentre seducida por ésta”. Disertaciones en torno al sentido y forma de las cosas y las palabras. Triángulos amorosos, celos, traiciones, venganzas. Vueltas de tuerca. A los personajes qué más les puede suceder que no les haya hecho la vida. Al respecto Arturo Trejo Villafuerte ha escrito: “Haciendo uso de un lenguaje crudo y no por ello menos depurado, el escritor zacatecano nos arroja al rostro muchas de las partes oscuras del ser humano, los móviles más entrañables para llegar a las situaciones límite o al desprecio…” (Molino de Letras # 6, p. 47)

MALM ha escrito que en su juventud tenía tres grandes pasiones: la literatura, el cine y el béisbol y que al paso del tiempo llegaron otras: su esposa y sus hijas (De veras, maestro, 4ª de forros). Pasiones que conserva y rinde homenaje en las dedicatorias de sus cuentos y libros. Pasiones, como el béisbol, que ha practicado desde los nueve años y que en la madurez lo escribe en historias entrañables contenidas en el libro La hora mágica. Por eso ha escrito: “el beisbol es una forma de corretear la vida. El encuentro con las aficiones y las amistades cambian la vida de los hombres”.

Sus historias a veces son homenajes a los autores que ha leído, entrelíneas escuchamos acaso los murmullos de Borges, Cortázar, Flaubert, Saramago, Edgar Allan Poe; o agradecimientos a personas que han marcado su vida, por ejemplo Jano, de nombre Alejandro Rico, “El viejo Jano”. Por eso en el cuento “Extrainnings” el autor vuelve a ser el adolescente que ya en la madurez de los sesenta años recuerda las palabras de aquel sabio del beisbol: “Verás –nos decía–, la vida es como un juego de beisbol, a nueve entradas, que pueden ser setenta u ochenta años. Si te cuidas, duras todo el juego, pero como el grueso de la gente le tiene muy poco respeto, “explotan”, es decir, los sacan antes de que termine el juego”. La gran lección que nos proporciona Leal Menchaca en todos sus libros, escribe Arturo Trejo Villafuerte, es que nadie está exento de las posibilidades de sufrir en carne propia un dolor, una tragedia, pero también crecer, progresar, amar y conseguir algo mejor de y con la vida”. (Molino de Letras # 6, p. 48)

  1. Una poética

Desde su primer libro Ansiedad que persigue (1993) hasta Amantes frígidas (2012) hay un tránsito de más de ochenta cuentos, Por lo menos en seis de sus libros incluye un texto introductorio en forma de presentación, prólogo o preámbulo. Algunos los han escrito amigos y estudiosos de su narrativa, y otros los ha realizado el propio autor. Y hasta borgianamente, Oliberia, uno de los personajes de Amantes frígidas.

Si atendemos que en 2012 publicó el libro de ensayos Como espina en el talón y allí está contenido uno con el título de “El perseguidor del cuento”, donde afirma que “…el escritor busca el impacto en el lector, despertar en él, no importa que jamás lo vaya a conocer, ese reconocimiento de las pasiones encontradas que se mueven en la angustia; la inestabilidad emocional que hace que fluyan indistintamente la alegría y la tristeza; la soledad y la compañía; el amor y el odio… porque finalmente, los propósitos de la escritura terminan amalgamados a los de la lectura. No importa  afirmaba Cortázar– que ya esté todo dicho, es posible que no se haya escuchado bien. Al ser humano, más que las causas, le interesan las consecuencias, pero aun así debemos preguntarnos por todo lo que pasa por la mentalidad de un personaje que se va a quitar la vida o se la va quitar a otro” (p. 217); si atendemos a las palabras iniciales que MALM ha escrito en sus libros de cuentos y al ensayo antes mencionado, se puede afirmar que sus textos contienen diversos aspectos teóricos, tanto formales como temáticos. Es decir, una poética.

Todo texto inicial surge de alguna lectura, de la necesidad emotiva y la de medirse con lo leído. También con la necesidad de trascendencia. Parafraseando alguna sentencia se puede afirmar: Escribe que algo ha de quedar. Por eso en el prólogo a la 3ª edición de su primer libro Ansiedad que persigue, escribe: “Lo escribí con la ilusión y la candidez que obligan a toda obra primeriza. Ahora me doy cuenta que tiene muchos desaciertos y fallas, pero aún me dura la ilusión (…) Considero que siempre debemos respetar los momentos y las circunstancias a esta difícil pero feliz tarea de contarle a otro la experiencia de un tercero, sólo así entenderemos que somos, en ese momento y en esa circunstancia, parte de lo que fuimos y de lo que seremos”.

Existen escritores que no corrigen sus textos, otros van olvidando sus textos iniciales y acaso rescatan los mejor logrados. También los hay quienes corrigen obsesivamente. Jorge Luis Borges cita que Alfonso Reyes le dijo: “…publicamos para no pasarnos la vida corrigiendo borradores”.

En el prólogo a la 2ª edición del libro Mujeres abordando taxi (2008) MALM reconsidera y toma en cuenta la situación del lector y arriesga una tesis en torno a la mujer, escribe: “En este libro, que orgullosamente apuntaba a un reportaje (…) El concepto “mujer que no da dinero, da mala suerte” se enseñoreó y el mundo machista en que vivimos sólo se reafirmó en otros peldaños. No obstante, bajo la consigna de quien denuncia el problema es el responsable (el grueso de la gente suele pensar que si no se percata de los problemas éstos no existen) los lectores, que además siempre tienen la última palabra leyeron el libro como si estuvieran en él, implícitamente una afirmación masculina y un vituperio hacia la mujer”. He aquí el artificio casi evidente de esta escritura. Uno como lector piensa que el autor es un perfecto misógino: mujeres golpeadas, violadas, profesionales a medias, voces de mujeres que narran sus desventuras, entre ellas, la imposibilidad del amor. Y no es así, la escritura de MALM es un espejo a la medida del lector, según su misoginia y otras manías.

En acto de honestidad escritural MALM reconsidera en torno a la corrección del texto: “Esta edición (Mujeres abordando Taxi, 2008) tiene algunas correcciones importantes respecto a determinadas situaciones que ya para el momento son anacrónicas. La actualización siempre es un buen pretexto para estar en contacto con un público novel, sobre todo cuando los escritores empezamos a envejecer”.

Gabriel García Márquez ha dicho que escribe para que lo quieran sus amigos; Jorge Luis Borges afirmó: “…desgraciadamente Ulises no fue escrito para ser leído, fue escrito para algo muy superior, fue escrito para que el autor fuera famoso para ser analizado, para figurar en la historia de la literatura. Pero creo que un escritor debe escribir para la alegría de un lector. Debe sentir alegría al escribir. Yo no sé si lo que yo escribo da alegría a nadie, pero yo me alegro mucho escribiéndolo. Quizás eso baste para justificar lo mío”. MALM, sin la pretensión de la obra para la eternidad entiende que la escritura es un pequeño ajuste de cuentos con los días vividos, y compartiendo lo que alguna vez escribió Jacinto Benavente, cito de memoria o lo habré leído en alguna parte, “La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe”, en el prólogo al libro A propósito de todo, afirma: “Escribir es un acto de justicia, pues en la escritura envolvemos nuestros temores, frustraciones, inconformidades y sueños fallidos. Escribimos cuando nos duele la vida y así mostramos que estamos vivos”. Por eso “Entre cuento y cuento, entre batazo y batazo, entre hit, ponche y carrera, Miguel Ángel nos va entregando su niñez, adolescencia y buena parte de su juventud. Pero también entrevera sus preocupaciones por el deterioro de la sociedad a la que pertenece y su temor por un final infeliz de México” escribe Gonzalo Martré en su comentario a La hora mágica, Molino de Letras # 6, p.40.

MALM es un narrador que reflexiona, a veces lo hace en voz de sus personajes y en otras se hace cómplice del narrador y comparten las opiniones. La realidad inmediata es cruda, violenta, sórdida y la trama, el discurso narrativo no es suficiente y exige precisiones más puntuales. Por eso concluye: “Creo que algo semejante nos sucede a quienes hipotecamos todo, por seguir escribiendo; contamos historias que ocurrieron, y aun las que no ocurrieron, a veces no nos importa si son verdaderas. Así que sólo en pos de la palabra, andamos buscando darles cierta verosimilitud, para reafirmar que si no fueron ciertas, sí posibles” (Gabriel García Márquez: Dos momentos imaginarios p. 177)

“Finalmente, considero que escribir es cobrarle a la vida aquellos momentos que, por diversas circunstancias, se truncaron. Es nuestra frustración que busca encontrarse con otras frustraciones, las de los lectores potenciales que hoy y mañana se acercarán a nuestros relatos” (El perseguidor del cuento p. 177).