Un millón de posibilidades

0
184

Camino bajo la lluvia con una sola idea en mi mente, la remota posibilidad de encontrarte tal vez sea algo vago, son como diez mil probabilidades a una, no me importa, hay algo en la suave brisa que me reconforta.

Mi cabeza se excita con el millar de posibilidades y a la vez se aterra, todos los posibles gustos que podríamos compartir, todos los disgustos que podría causar, todas las veces que me podría acobardar como casi siempre lo hago, todos los posibles desenlaces…

Llego al lugar en que nos conocimos, aquel lugar donde el universo, el destino o una simple coincidencia hizo que nos encontráramos.

En este momento tus facciones son confusas, volteo a todos lados y todas las chicas se parecen a ti. Trato de recordar algo y lo único que viene a mi mente es esa sudadera de Metallica ¡Carajo!

Y si no era de Metallica, si esas no son las facciones que busco, el color de la tez, el corte de cabello y ¿Si no eres real?

Los minutos transcurren lentamente, siento como mi pulso se acelera, como el sudor empieza a caer, de repente ya son las cuatro y media. Luego cuarto para las cinco, cinco y media, cuarto para las seis. Recojo mis cosas, las meto en mi mochila, volteo hacia donde estabas sentada ese día.

No se si sean maquinaciones mías, pero creo que me estabas viendo, debo admitir que cada segundo que lo hiciste fue como si un gran reflector apuntara en mi dirección, como estar frente a un público sin saber que esperar y luego vino el momento, ese momento, donde me pediste mi sacapuntas.

De todas las posibles cosas que pudiste preguntar o decir, pediste mi sacapuntas, eso habría una brecha increíble de posibles acontecimientos, si no hubiera tenido el peso de las matemáticas encima me hubiera levantado y hubiera hablado contigo. Te hubiera preguntado tu nombre.

Ahora esa idea ronda en mi cabeza ¿Qué hubiera pasado sí?, pero el qué hubiera no existe o tal vez si existe, pero de forma aislada en el mundo de las ideas o son destellos del multiverso que habitamos.

Volteo por ultima vez, otra cara ocupa ese asiento, tal vez nunca volveremos a cruzar camino, tal vez ya me olvidaste y yo te olvide eventualmente; sin embargo, podríamos volver a encontrarnos y entonces me pedirías mi sacapuntas de nuevo y yo gustoso te lo prestaría, y no dudaría en regalarte los noventa minutos que tengo antes de mi clase. Las posibilidades son infinitas y no están a mi favor, un millón a una para ser específicos. Sólo sé que mientras la vida me de una oportunidad yo estaré sentado en el mismo sitio donde te conocí, esperando encontrarte.

Compartir
Artículo anteriorLectura en barrica
Fui alumno del profesor Arturo Trejo Villafuerte y del profesor Miguel Ángel Leal Menchaca. Ellos me pegaron el gusto por la lectura y la escritura, con lo cual hace poco decidí escribir mi primer cuento titulado "Un millón de posibilidades".