Votar por AMLO no resolverá los problemas

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La democracia representativa ha generado una nueva aristocracia, los hijos y nietos de los políticos al acecho del poder no tienen otro interés más que su beneficio propio; otra fauna se arremolina para tener una pizca, el partido verde, nueva alianza o el pes son las rémoras que viven de los otros; nadie que haya ido a una universidad pública puede tragarse el cuento del poder del pueblo en la democracia representativa; aún así, nuestro margen de acción es muy pequeño.

Si votar por AMLO no resolverá los problemas, evidentemente; no votar hará que los problemas se agudicen; sólo la ingenuidad puede llevarnos a creer que después de Peña no puede haber algo peor, nada más falso, puede haber algo peor y algunos, o muchos, podríamos no estar para contarlo.

No hay más ruta que la nuestra, la de la gente común; el camino será largo pero en algún momento hay que emprenderlo, me inclino por las propuestas anarquistas y feministas, cada uno debe tener un grupo de trabajo y de acción, debemos informar en el ámbito de nuestra vida cotidiana, debemos participar en cada proceso de solución de problemas, en todos los niveles, en todas las esferas.

Tanto la democracia como la legalidad son impuestas por el poder económico y político, es imposible cambiar las cosas desde su terreno, pero el mundo es otro, al menos desde la Segunda Guerra mundial, a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948 un nuevo orden se abre paso lentamente; un orden donde el respeto a la dignidad humana está en primer plano.

No tengo duda de que los expresidentes mexicanos Calderón y Peña serán llevados ante la justicia, no local, desde luego, sino ante una corte penal internacional donde ya han sido acusados por sus crímenes; atacar la impunidad será una de las bases para recuperar una vida digna en este país.

Las votaciones, pues, no resolverán en definitiva los problemas, pero no votar es peor; hay muchas dudas sobre las posibilidades de AMLO, más por los políticos que han abandonado de última hora los otros partidos y se les ha dado cabida en morena; hay que recordar que la democracia representativa busca tener aliados, algunos de corrientes extremas, lo más importante es señalar cada acción indebida, ser severamente críticos con las opciones distintas, lo mismo que con el régimen priista tradicional.

Por otra parte, no hay duda sobre la desgracia en que nos han metido el pri y el pan, nadie puede declararse asombrado por los casi cien asesinatos cada día, criminalizados como estrategia de un gobierno de criminales; nadie puede cerrar los ojos ante los más de 7 feminicidios diarios por una violencia de género aparejada con la corrupción y la impunidad.

Creo que todos los terrenos de participación son nuestro terreno, debemos votar con la conciencia de que los problemas no se resolverán por sí solos; si no estamos de acuerdo con los políticos tradicionales, que la mayoría no lo estamos, debemos participar en esas posiciones, debemos impulsar una generación de políticos que lleguen de otros lugares como las universidades y los liderazgos comunitarios y de trabajadores.

Varias comunidades en el país le han cerrado el paso a los políticos de los partidos, suena interesante pero no es aplicable en todas partes, las comunidades como Cherán tienen una gran tradición de usos y costumbres que en muchas otras localidades se han perdido, se pueden reconstruir, pero a largo plazo, hay que intentarlo, desde luego, pero no podemos quedarnos al margen.

Nuestra participación para resolver los problemas es determinante, en las reuniones vecinales, en las asambleas comunitarias, con nuestras compañeras y compañeros de trabajo, en las reuniones escolares; en todas partes donde haya que participar, debemos hacerlo.

Si votar por AMLO no resolverá los problemas, no votar hará que los problemas sean más graves.