El siguiente eslabón en la evolución humana | Crítica a Titán

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Hemos llegado a un punto álgido en la historia humana. La gente muere de hambre y los pocos recursos naturales que quedan son motivo de guerra entre países. Cuando las pesadillas catastrofistas se han hecho realidad y salvar la Tierra ya no es una opción, los seres humanos ponen sus esperanzas en Titán, el satélite más grande de Saturno y el cuerpo celeste más parecido a la Tierra que se conoce hasta el momento, para que sea su nuevo hogar. Sólo que para lograr habitarlo esta vez no se piensa en adaptar el ecosistema a las necesidades del hombre sino evolucionar al hombre para que se adapte un ecosistema de océanos de metano y atmósfera de nitrógeno.

Imagen tomada sin fines de lucro

Titán es un largometraje de ciencia ficción 2018 distribuido por Netflix. Cuenta con las actuaciones de Sam Worthington (protagonista de Avatar) y Nathalie Emmanuel (su más reciente aparición fue en final de la saga Maze Runer), bajo la dirección de Lennart Ruff.

A grandes rasgos, se trata de un relato de ciencia ficción intimista (un poco al estilo de Ex Machine, donde todo ocurre en espacios cerrados y sin escenas grandilocuentes) que relata el proceso de evolución de unos puñado de personas que han decidido enlistarse en un programa del ejército que los modificará genéticamente para poder respirar, volar y vivir en Titán. Se convertirán en el siguiente escalafón de la cadena evolutiva llamados himo-titanes.

Imagen tomada sin fines de lucro.

Sin embargo, lo que en papel suena como un planteamiento excelente para explorar los límites a los que el ser humano se puede empujar por su voluntad sobrevivir, sobre la ciencia genética jugando a reemplazar a la madre naturaleza y los conflictos éticos implicados en los planes de un gobierno que aun a costa de sus ciudadanos quiere ganar la carrera científica a otras naciones, se queda como un tibio ejercicio de reflexión con chispazos a la hora de establecer escenas de tensión -esto sobre todo poco antes del clímax de la cinta-.  Y así ocurre con mucho del fundamento científico que se ocupa. Es opaca y se obvia. Los experimentos no son interesantes ni desarrollados.

Para comenzar hay que decir que a la propia premisa se le notan las costuras. No se nos explican por qué el hacer evolucionar por lo menos a un espécimen humano y enviarlo a Titán resulta tan indispensable cuando no pueden reproducirse entre ellos para poblar el planeta ni se tiene una idea clara de cómo replicar los resultados porque, textualmente, “cada uno evoluciona de una manera diferente”. Así que aunque alguno de los enlistados sobreviva y se mude al satélite, lo más probable es que solo sirva como materia de observación.

Dejando de lado esto, entre los secundarios se encuentran personajes interesantes pero es que apenas son desarrollados. Están ahí para interactuar con el protagonista y su familia pero al no conocer casi nada de sus pasados o sus motivaciones, no nos interesan sus destinos.

Podemos ver el proceso tanto físico como mental que el protagonista sufre a raíz de los experimentos y cómo estos hacen dudar a su familia de si han tomado la mejor decisión o no al ser los conejillos de indias para la salvación del resto de la humanidad. Y esto funciona hasta que comienza la acción, el enfrentamiento final. Porque las situaciones que llevan a la toma de decisiones de los personajes son poco creíbles y las motivaciones de los antagonistas son acartonadas. Baste con decir que el “enemigo” principal parece querer ser una analogía de Hitler pero acaba por parecer una mala parodia del ya famoso meme “Hitler se entera…”.

Las acciones no tienen consecuencias duraderas. Al terminar la cinta queda la sensación de que ni los personajes ni la ciencia han aprendido nada del sanguinario proceso del que nosotros fuimos testigos.

Al final, incluso el diseño de maquillaje de los homo-titanes falla, dándoles la apariencia de máscaras de látex y no de pieles alienígenas.

La película no es recomendable para los fans de la ciencia ficción dura, ni siquiera para el espectador promedio que va a buscar una predicción del futuro de la humanidad. Pero incluso si se busca un pasatiempo, esta película debería ser el plan B.