El sexo como moneda de cambio|Crítica a Red Sparrow

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Dominika es una bailarina del bolchoi con un brillante futuro pero también con un padre muerto, una madre enferma y un tío con un importante puesto en la KGB. Su mundo se tuerce cuando una lesión la aleja para siempre del baile y sin recursos y mucho que perder, es reclutada por el gobierno ruso para su programa Red Sparrow, una academia que entrena agentes expertos en seducción y manipulación, hombres y mujeres que estén dispuestos a dejar de lado sus principios y sentimientos para convertirse en aquello que sus objetivos necesitan y, a cambio, obtener información.

Imagen tomada sin fines de lucro

Red Sparrow es una película norteamericana protagonizada por Jennifer Lawrence y dirigida por Francis Lawrence, el mismo que participó en las adaptaciones de los Juegos del Hambre y que en esta ocasión lleva a la pantalla grande la novela homónima de Jason Matthews.

Sin duda la mejor cualidad de la cinta es su ritmo constante y ágil y lo bien que establece las conspiraciones gubernamentales donde se debe dudar todo el tiempo de lo que los personajes dicen y apremiar a lo que hacen, a los pequeños detalles que nos desvelan sus verdaderas intenciones. En esto es una cinta de espías formidable dado que exige del espectador una atención minuciosa para encajar las piezas de este rompecabezas de conspiraciones. Un ejemplo claro de este punto son los ladridos de perro que se escuchan cada vez que Dominika entra a su departamento, un sonido con el que no tardaremos en acostumbrarnos como si de un acondicionamiento se tratara, tanto así que cuando la protagonista regresa a casa y los perros no se escuchan más, crea en el espectador una sensación de desasosiego que acompaña perfectamente la tensión creada en pantalla.

La tensión está bien llevaba y, ya sea que empaticemos con los personajes o no, por momento perderemos el aliento en las escenas más álgidas. Sobre todo tomando en cuenta que tiene momentos muy llamativos que buscan el shock en el espectador.

El problema de la película es cuando quiere centrarse en su tema principal: manipular a otros a partir de convertirse en la pieza que los complemente. Sin embargo, la película se queda a un nivel superficial donde lo que todos quieren es sexo, quizás con diferentes matices pero sexo al fin y al cabo.

Vemos que Dominika es buena diciendo lo que otros quieren escuchar y que no tiene reparos en mentir, engañar, lastimar y chantajear. Pero todo se reduce a una sucesión de escena donde la mayor arma de Dominika y la raíz de sus peores conflictos es su cuerpo, desde el acoso de su jefe de operación, pasando por un entrenamiento en la academia lleno de vejaciones e intento de violaciones, hasta las incinuaciones incestuosas. Un bando y el otro es movido por sus deseos de acostarse con ella, incluso el detonante de la trama tiene que ver con sexo.

Cabe aclarar que si bien el concepto del sexo como combustible de las motivaciones de los personajes no es del todo desatinada, sí se extraña una exploración más profunda de las carencias humanas y la búsqueda por llenarlas. Quizás la torpe relación entre la protagonista y el agente norteamericano interpretado por Joel Edgerton fue el mejor intento de la cinta por establecer una reflexión más profunda.

Otro punto negativo es que no termina de concretar el tono realista y crudo que intenta desesperadamente establecer porque vuelve al maniqueísmo de cintas de espías clásicas donde los rusos eran siluetas malvadas que acariciaban gatos detrás de un escritorio mientras urgían planes megalómanos y los norteamericanos tenían la obligación moral de salvar al mundo libre de sus maquinaciones. Se requiere de una una mayor matización de los bandos porque mientras el peor pecado de la CIA es querer retirar a su agente del campo por haber estropeado una misión, los integrantes de la KGB no se cortan a la hora de desollar a los testigos y dispararle en la cabeza a los aliados.

Red Sparrow es una película que bebe del cine de espías y de la guerra fría, con giros argumentales continuos, dobles intenciones y una atmósfera emocionante. Entretenida en su desarrollo y decididamente bien fotografiada, no será el próximo peldaño en la evolución del cine, pero con toda certeza es disfrutable.