Lo más importante de la Universidad Autónoma Chapingo son sus alumnas y alumnos

0
4143

La disputa por Chapingo es una confrontación de poderes que buscan, sin importar los métodos, aplastar a los otros, las declaraciones del Dr. Jorge Ocampo Ledesma en su documento “SOBRE EL H. CONSEJO UNIVERSITARIO. 18 DE FEBRERO DE 2018” es una variante de su intento fallido en el 2017 por plebiscitar al rector en turno, “deporte” preferido de algunos en Chapingo.

El Dr. Ocampo parece desconocer la historia de Chapingo, algo inexplicable dado que ha destinado mucho tiempo y trabajo a este tema, no es el único por cierto; cuando llama a los estudiantes a que se organicen, ¿desde dónde y desde cuándo un profesor, trabajador o funcionario puede hacer esto?, considero que lo más importante, la base de la convivencia universitaria, debe ser el respeto; libertad de expresión total pero aceptando la diversidad de nuestra vida universitaria.

Cada vez es más claro que esta universidad le debe a sus estudiantes, hombres y mujeres, en primer orden, que ocupemos los mejores lugares en las evaluaciones y el ranking anual que para el 2017 nos ubica en el lugar 10 a nivel nacional, aunque estuvimos en el 9 en el 2016.

Pero no sólo en el aspecto académico, en el 2015 se realizó un paro estudiantil ante las malas decisiones tomadas en el consejo universitario.

Esta universidad es como es gracias a sus estudiantes, pues fueron sus estudiantes quienes luego de una huelga estudiantil en 1937 lograron que se estableciera el consejo directivo paritario antecedente del consejo universitario actual.

Lo único que nos hace diferentes y fuertes es nuestra democracia; aquí el voto de un alumno es igual al de un profesor por ello es fundamental que nuestra comunidad rechace enérgicamente el clientelismo político y la compra de votos; que rechacemos la corrupción.

No necesitamos pertenecer al mismo grupo político, como dice el Dr. Ocampo que pretende disfrazarlo como Frente Universitario por la Defensa y Desarrollo de Chapingo, sino reconocer nuestras diferencias y poner en primer lugar a Chapingo y el trabajo universitario.

Lo que necesitamos es un congreso general universitario donde revisemos a profundidad nuestras fortalezas y reconozcamos con valor nuestras debilidades, para hacer las reformas que nuestro tiempo exige.

No somos una ínsula, ni el consejo universitario, ni la contraloría, ni los sindicatos, ni el rector, ni los directores de los departamentos de enseñanza pueden hacer su voluntad o lo que se les ocurra, esto es un grave problema; tenemos leyes y disposiciones nacionales que estamos obligados a considerar de lo contrario nos hacemos acreedores a sanciones.

No podemos aceptar acuerdos o decisiones que estén en contra de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, al menos en eso debemos coincidir.

Sabemos de la formación sólida en materia de ciencia y tecnología de nuestros alumnos, pero no nos hemos preguntado con la seriedad necesaria qué más deben tener en su formación.

Nos falta como universidad proveer los valores necesarios para que nuestros alumnos, jóvenes mujeres y hombres, rechacen la corrupción; que vivan una cultura de tolerancia y reciban una educación para la paz.

Debemos erradicar las prácticas que corrompen a nuestros alumnos, como la compra de votos en las elecciones, dar celulares o tiempo aire, organizar fiestas y borracheras para tener adeptos. Quienes compran un puesto no tienen fines honestos.

No tengo duda que la vanguardia la toman las mujeres y hombres estudiantes de esta muy noble universidad.

El atraso está simbolizado no en el consejo universitario sino en los consejeros eternos, es urgente que tengamos presente el acta de inauguración de la Escuela Nacional de Agricultura que en una de sus partes dice:

“Se ha querido construir aquí un núcleo de gente que cree en el trabajo, considerándolo como el instrumento sagrado y único de la cooperación humana. De aquí saldrán, si la miseria y el atraso moral de los elementos antagónicos a nuestras ideas no lo estorban, hombres (y mujeres) libres, sanos, hijos (e hijas) de la tierra a la que deban todo y para la que tengan una severa y callada devoción, como la que merecen todas las cosas grandes.”

El peso sobre nuestros alumnos y alumnas, sobre muchos jóvenes de este país, es abrumador; nuestras generaciones han contribuido de hecho o por omisión a que seamos uno de los países más peligrosos del mundo, cada día fueron asesinadas 70 personas en el 2017, cada día aparecen más fosas clandestinas en este gran cementerio que es México.

Son estos jóvenes que se educan hoy quienes deben esforzarse por hacer un mundo mejor; de eso se trata ni más ni menos; en la disputa por Chapingo entre los grupos políticos sólo privan intereses mezquinos, los beneficios personales y de grupo.

Nuestra universidad necesita la participación crítica y consciente de cada uno de nosotros, alumnas y alumnos, profesoras y profesores; los grupos políticos tradicionales sólo se han beneficiado de Chapingo y lo seguirán haciendo si lo permitimos.