Prólogo a Yo te quiero con alevosía, de Aidée Cervantes Chapa

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Me da mucho gusto hacer estas líneas sobre un trabajo poético que considero singular. La singularidad parte del hecho de que es el primer trabajo publicado de nuestra autora y que desde su título habla de lo paradójico: si se puede querer con alevosía también se puede querer con premeditación y ventaja, lo cual, para cosas del amor y la querencia no está nada mal.

         En la hechura, la manufactura de un título, de un libro, sobre todo si es de versos, de poemas, es importante tener o adquirir un tono, el cual será la carta de presentación del autor ante sus lectores.

         Se identifica fácilmente un poema de Efraín Huerta, Jaime Sabines o de Pablo Neruda pero no uno de Xavier Villaurrutia, Octavio Paz o de Gerardo Deniz –y aquí no estamos hablando de calidad–, porque los primeros nos atrapan precisamente por su tono o forma de decir las cosas y el coloquialismo de que hacen gala es el discurso que nos resulta familiar o cotidiano.

         Uno de los riesgos –siempre– de un primer volumen de poemas es saber diilucidar hasta qué punto el lugar común nos acerca a los lectores o nos aleja de ellos. El riesgo se corre y muchos jóvenes autores –y no tan jóvenes– sucumben ante semejante dilema y hacen de sus versos el hoyo de su tumba literaria.

         No se puede hablar de poesía femenina o masculina, sencillamente es poesía. No se puede decir que un poema es macho o hembra, sencillamente es un poema.

        Por eso al asomarnos a los textos que forman el volumen Yo te quiero con alevosía de Aidée Cervantes nos encontramos ante un una autora que sabe lo que está haciendo y lo hace con garbo y con gracia.

         En sus poemas hay poesía y un tono singular –de ahí las líneas del inicio de esta nota– muy preciso, que deja ver un talento femenino que nos da un tono desencantado, irónico, curioso, y que incluso, por todo ello, polémico, en la medida en que se pueden discutir los contenidos.

         Aquí notamos la esencia bienhechora de autoras como Margarita Michelena y Rosario Castellanos, por ejemplo, pero sin dejar de sentir el impulso que les y nos viene desde sor Juan Inés de la Cruz, del cual nadie que escriba poemas de amor escapa.

         Pero la poesía no es para eso: el discurso poético trata de deleitarnos y conmovernos a través de una búsqueda estética que tiene en la belleza su fin último.

        Nuestra autora hace gala de los designios de la vida, de los altibajos que se presentan a lo largo de nuestra existencia para hacernos ver que las mujeres o algunas mujeres –a la manera de José Alfredo Jiménez, el gran poeta guanajuatense–, también son las reinas y hacen siempre lo que quieren y su palabra es la ley.

        Las mujeres nos dan y nos quitan, nos hacen felices o infelices, ellas son las amas del universo, por eso se les asocia con la madre tierra, con la fertilidad, y si hubo un periodo feliz en la humanidad, seguramente fue durante el matriarcado.

        Las palabras de Aidée Cervantes Chapa contenidas en Yo te quiero con Alevosía, son parte de una atmósfera que se plasma gratamente en el lector como sería el caso de “En el bar”, donde se da y se quita, se piden y se otorgan los dones entre quienes se encuentran en medio de los tragos –de ahí viene la palabra tragedia y ahí de pronto surge lo trágico–, igual en “Aquelarre” donde coinciden la creencia con el conocimiento y las causas: las brujas son reales aunque no verdaderas, o en “Lilith”, quien le comenta a Adán las causas de sus sufrimientos.

         En “El silencio tres veces” hay un tono evocativo –lo que se recuerda– e invocativo–lo que se desea– que son los elementos que circulan a lo largo de muchos de poemas reunidos en este tomo. El índice que sirve para señalar también sirve para ponerse en el sacro santo lugar y, si fuera necesario, darse satisfacción y suplir al amado:

          Ahí el índice te buscó en mi sexo

          y dibujó tu cara

          y se hizo el agua

          y se hizo la luz

          y una horda salvaje se hizo a tu

          imagen y semejanza

          en la esta a la que tu cuerpo no fue

          invitado.

         Con  hombre o sin hombre las mujeres saben cómo cumplir con sus nostalgias y hacer de su cuerpo un paraíso.

         ¿Un libro con una perspectiva de género? Sí y no, porque no es un libro hembrista sino un libro donde se encuentran reunidos los su cientes sentimientos para hablar de cómo nos va en la feria, pero con la visión muy clara de una mujer madura en sus sentimientos y que, repito, sabe lo que quiere y quiere lo que sabe.

         La autora no se rasga la ropa, no se jala el cabello, sencillamente nos habla de sus nostalgias, de situaciones muy concretas que le han permitido madurar y ser otra y a la vez la misma. Es una mujer atea que aún cree en los milagros, que sabe que el mundo no se acaba ante un desamor y que siempre vendrá una situación nueva y estimulante.

         A lo largo del volumen notamos un tono que nos permite pensar en que es una voz que merece oírse porque es singular. Hacen falta voces así para que sepamos más del universo de las mujeres, de sus penas y alegrías. Nunca dejaremos de pensar en que las mujeres siempre son un misterio por resolver y que ahí reside la magia de ellas.

         No está de más señalar que la autora es hidalguense, periodista egresada de la FCPyS de la UNAM y se ha dedicado durante mucho tiempo a ello, sobre todo en el ámbito de la cultura. Saludo cordialmente este volumen y me congratulo de colaborar con estas líneas para un libro que creo será importante para muchos y muchas lectores.

Chapingo, México-Iztapalapa, Bondojito, DF-

Dios Padre, Hidalgo a 14 de mayo de 2017.

Yo te quiero con alevosía,

Aidée Cervantes Chapa.

Ed. La Red del Navegante, México, 2016. 38 pp.

Colección Utopía. Portada: Elber Tun.

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Nació en Ixmiquilpan, Hgo., en 1953, es egresado de la FCPyS de la UNAM. Sus más recientes trabajos se han publicado en: De Neza York a Nueva York. From Neza York to New York. Una antología de poesía de la Ciudad de México y la Ciudad de Nueva York. A bilingual anthology of the poetry of Mexico City and New York City (antología, Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2015. 220 pp), Escobas de fuego (Historias de brujas), (antología, Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2016. 126 pp.), Ret(r)azos (Cuadernos de Pasto verde, Orizaba, 2017. 34 pp.), Amores chapingueros (antología, Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2016. 126 pp.) y Respirando por la herida (Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2016. 94 pp.)